Aria
Poeta fiel al portal
Caen las horas mas oscuras de la noche...
huyo de su negrura, divagando;
no estás y yo me pierdo entre las sombras,
palpando recuerdos, aún soñando.
La luna me sonríe, inmensa, orgullosa,
feliz en su engaño consentido;
noche tras noche refleja luz ajena
yo la miro... la entiendo, me callo y sonrío.
Y se me hizo ya de día por la insistencia,
porque es verdad que el miedo nos transforma;
no querer ver más allá de las apariencias,
es temer una verdad que nos trastorna.
E hizose la luz... la claridad punzó los ojos cual saeta,
dormidas sin dormir, las pupilas despertaron;
más dulce fué el letargo que las tretas...
que no querían ver lo que miraron.
huyo de su negrura, divagando;
no estás y yo me pierdo entre las sombras,
palpando recuerdos, aún soñando.
La luna me sonríe, inmensa, orgullosa,
feliz en su engaño consentido;
noche tras noche refleja luz ajena
yo la miro... la entiendo, me callo y sonrío.
Y se me hizo ya de día por la insistencia,
porque es verdad que el miedo nos transforma;
no querer ver más allá de las apariencias,
es temer una verdad que nos trastorna.
E hizose la luz... la claridad punzó los ojos cual saeta,
dormidas sin dormir, las pupilas despertaron;
más dulce fué el letargo que las tretas...
que no querían ver lo que miraron.