vronte
Poeta infiel al portal
Y llego el día en que marché
junto a sonido de unos pasos asustados
que durante 3 años aguardaron desde la noche a la alborada.
Fui capaz de contar el sonido de las hojas otoñales
y de contar las gotas serpentinas de la lluvia en el invierno
al son de una sola melodía titulada Marianne.
Y esperé.
Que no pasaran un millón de noches
hasta que la transparencia solar de una mañana
reconstruyera el amor
que debía ser eterno…
Siempre supe que reloj que llevo dentro
no era capataz de los ritmos del destino;
y con su torbellino de fantasmas y deseos infatuados
seduce hasta el temple de un hermano
o afila los cuchillos de una doncella que busca desecrarse.
Hoy ya siento mis pasos
y no permito que la luna venusina
disfrace el hambre de un vampiro
como la lengua de un cachorro rebosante de cariño.
Sonrío ante los secretos que jamás fueron secretos,
mas solo temor ante la lucidez de unos ojos que miran de frente.
Y he vuelto a beber del arrollo de la magia
que me ha traído de regreso hasta mi centro abandonado.
Y así soy yo quien siente amor ante el escenario reincidente que es la vida
para acabar oyendo pasos decididos y joviales…
que ante cada delicia e infortunio por llegar
todo acaba como melodía de este eterno baile
inefable,
maravilloso,
terrible y singular.
junto a sonido de unos pasos asustados
que durante 3 años aguardaron desde la noche a la alborada.
Fui capaz de contar el sonido de las hojas otoñales
y de contar las gotas serpentinas de la lluvia en el invierno
al son de una sola melodía titulada Marianne.
Y esperé.
Que no pasaran un millón de noches
hasta que la transparencia solar de una mañana
reconstruyera el amor
que debía ser eterno…
Siempre supe que reloj que llevo dentro
no era capataz de los ritmos del destino;
y con su torbellino de fantasmas y deseos infatuados
seduce hasta el temple de un hermano
o afila los cuchillos de una doncella que busca desecrarse.
Hoy ya siento mis pasos
y no permito que la luna venusina
disfrace el hambre de un vampiro
como la lengua de un cachorro rebosante de cariño.
Sonrío ante los secretos que jamás fueron secretos,
mas solo temor ante la lucidez de unos ojos que miran de frente.
Y he vuelto a beber del arrollo de la magia
que me ha traído de regreso hasta mi centro abandonado.
Y así soy yo quien siente amor ante el escenario reincidente que es la vida
para acabar oyendo pasos decididos y joviales…
que ante cada delicia e infortunio por llegar
todo acaba como melodía de este eterno baile
inefable,
maravilloso,
terrible y singular.
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