Extravagante
Poeta recién llegado
La palabra de los dioses, cantada en oro,
nace en los salones de mármol y nobles rostros,
donde el eco de los versos no llega al suelo polvoriento,
y la flor del conocimiento es solo de los altos jardines.
La tinta de los poetas fluye sobre pergamino,
donde las manos de los humildes nunca tocaron,
y las historias de amores, de luchas y gloria,
se pierden en los ecos de una élite silente.
Bajo el peso de la corona, el arte se eleva,
mientras los ojos del pueblo solo miran el polvo.
¿Quién escuchará los susurros de la tierra,
cuando el viento lleva palabras vestidas de seda?
El sol de los clásicos brilla en el cielo,
pero su luz nunca tocó los rostros cansados.
Y la poesía, entonces, es un canto lejano,
un suspiro atrapado entre los mármoles del tiempo.
Pero en la quietud de los días rotos, surge la nueva voz,
más pura en su sentir, menos adornada, más desnuda.
En el latir del alma, se esconde la verdad más cruda,
la innovación brota del corazón, donde la lucha es el eco.
Porque no hay mayor revolución que el sentir que se alza,
sin ataduras de oro ni mármoles que lo callen.
La poesía de hoy, más sincera y menos formal,
es la voz del pueblo, un rugido de fuego en la noche.
nace en los salones de mármol y nobles rostros,
donde el eco de los versos no llega al suelo polvoriento,
y la flor del conocimiento es solo de los altos jardines.
La tinta de los poetas fluye sobre pergamino,
donde las manos de los humildes nunca tocaron,
y las historias de amores, de luchas y gloria,
se pierden en los ecos de una élite silente.
Bajo el peso de la corona, el arte se eleva,
mientras los ojos del pueblo solo miran el polvo.
¿Quién escuchará los susurros de la tierra,
cuando el viento lleva palabras vestidas de seda?
El sol de los clásicos brilla en el cielo,
pero su luz nunca tocó los rostros cansados.
Y la poesía, entonces, es un canto lejano,
un suspiro atrapado entre los mármoles del tiempo.
Pero en la quietud de los días rotos, surge la nueva voz,
más pura en su sentir, menos adornada, más desnuda.
En el latir del alma, se esconde la verdad más cruda,
la innovación brota del corazón, donde la lucha es el eco.
Porque no hay mayor revolución que el sentir que se alza,
sin ataduras de oro ni mármoles que lo callen.
La poesía de hoy, más sincera y menos formal,
es la voz del pueblo, un rugido de fuego en la noche.