Alex Courant
Poeta adicto al portal
Cielos sin aves, trémulos, heredades del tedio,
decrépitas las nubes se funden en los campos,
con la mano del ciego el sol sus cuencas palpa
y el crepúsculo muere y la gris noche nace.
Desde esta mi ventana ausente me proclamo,
ya lejano me siento, desterrado me auguro.
¡Oh campana de estrellas! ¡Oh sílaba nocturna!
triste estoy y muy pálido el lamento se tiñe.
Arduamente su daga forjan los asesinos,
magros sueños cobijan a los desamparados,
fríos clavos socavan la planta del errante.
Todas las moscas huyen de la boca del miedo,
ojos de peces miran por la alba cerradura,
sombríos escorpiones trepan por las estatuas.
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decrépitas las nubes se funden en los campos,
con la mano del ciego el sol sus cuencas palpa
y el crepúsculo muere y la gris noche nace.
Desde esta mi ventana ausente me proclamo,
ya lejano me siento, desterrado me auguro.
¡Oh campana de estrellas! ¡Oh sílaba nocturna!
triste estoy y muy pálido el lamento se tiñe.
Arduamente su daga forjan los asesinos,
magros sueños cobijan a los desamparados,
fríos clavos socavan la planta del errante.
Todas las moscas huyen de la boca del miedo,
ojos de peces miran por la alba cerradura,
sombríos escorpiones trepan por las estatuas.
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