Starsev Ionich
Poeta asiduo al portal
Clorofila lunar
La niña escapa a la clase fofa, en donde repiten la lección como en una oración camandulera.
Se atrinchera observando los pájaros mientras insertan sus picos en flores que expelen aromas de supermercado.
La clase se ríe, mientras ella analiza que aquel pajaro volando hacia atrás es participe del nacimiento de una nueva vida.
El polen llega a su nariz y le hace estornudar.
Y la maestra deja caer un reglazo sobre la niña ensimismada que no llegará ni a la esquina.
Descansa al ser libre de aquel antro insoportable. Niños automatas qué se esmeran por la nota más alta. A ella solo le importa saber que el promedio de su curso afortunadamente no le representa.
Se cobija con su colección de semillas, en el útero húmedo qué es su sótano cuando llega a casa, esperando cruzar la planta qué escuche la incertidumbre de su anonimato en un mundo de tontos.
Su abuelo, un científico empírico de pura sepa... Las plantas, la fotosíntesis, y unas vacuolas recordetas la salvan cada día desde el cielo.
La niña escapa a la clase fofa, en donde repiten la lección como en una oración camandulera.
Se atrinchera observando los pájaros mientras insertan sus picos en flores que expelen aromas de supermercado.
La clase se ríe, mientras ella analiza que aquel pajaro volando hacia atrás es participe del nacimiento de una nueva vida.
El polen llega a su nariz y le hace estornudar.
Y la maestra deja caer un reglazo sobre la niña ensimismada que no llegará ni a la esquina.
Descansa al ser libre de aquel antro insoportable. Niños automatas qué se esmeran por la nota más alta. A ella solo le importa saber que el promedio de su curso afortunadamente no le representa.
Se cobija con su colección de semillas, en el útero húmedo qué es su sótano cuando llega a casa, esperando cruzar la planta qué escuche la incertidumbre de su anonimato en un mundo de tontos.
Su abuelo, un científico empírico de pura sepa... Las plantas, la fotosíntesis, y unas vacuolas recordetas la salvan cada día desde el cielo.