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Cobijo nocturno en el Hospital

Maroc

Alberto
Es todo rojo;
ese color intermedio de las moras
que tras nacer verdes terminan
en el morado de su maduración
o como la sangre de mis venas
resbalando por un tajo
lineal desde una herida,
la vigilancia
y la sala de triaje,
números,
códigos de llamada digital
en la pantalla plana
como azulejo liso,
la espera,
gente cansada en lo asientos ergonómicos,
plásticos,
nombres
en las voces monótonas
de batas blancas:
-María del Pilar Juan Moreno... y así
todos tirados
cual cartoncillo viejo,
pasan minutos,
horas,
segundos
rudos de aburrimiento
mientras miro
mis zapatillas verdes,
sucias,
rocosas del polvo gris
del camino urbano,
arden los pies
y las caries infectadas
lloran su dolor
de palomas moribundas,
no hay pájaros,
pero ahí siguen jodiendo
las palomas,
suena mi nombre apagado;
4:30 de la madrugada
en el hospital,
aquí no hace ese maldito frío
de la calle.
 
Última edición:
Te he oído decir que no entendías mucho el realismo (o algo así). Pues a mí este poema me parece un poema realista excelente. Un abrazo, Alberto.
¡Vaya Luis! qué alegría leer tu comentario, a mí esto de escribir realismo es que me confunde mucho, creo que en ocasiones lo hago pero no sé cuando, gracias por las perlas, un abrazo y muy bueno verte por aquí, abrazos.
 
Última edición:
Es todo rojo;
ese color intermedio de las moras
que tras nacer verdes terminan
en el morado de su maduración,
o como la sangre de mis venas
resbalando por un tajo
lineal desde una herida,
y la vigilancia,
y la sala de triaje,
números,
códigos de llamada digital
en la pantalla plana
como azulejo liso,
la espera,
gente cansada en lo asientos ergonómicos,
plásticos,
nombres
en las voces monótonas
de batas blancas:
-María del Pilar Juan Moreno... y así
todos tirados
cual cartoncito viejo,
pasan minutos,
horas,
segundos
rudos de aburrimiento
mientras miro
mis zapatillas verdes,
sucias,
rocosas del polvo gris
del camino urbano,
arden los pies
y las caries infectadas
lloran su dolor
de palomas moribundas,
no hay pájaros,
pero ahí siguen jodiendo
las palomas,
suena mi nombre apagado;
4:30 de la madrugada
en el hospital,
aquí no hace ese maldito frío
de la calle.
Eso lo conozco muy bien, por mi padre. Algunas veces hemos esperado más de seis horas y casi siempre por la noche. Mientras no salgamos con traje de madera, todo va regular.
Un abrazo.
Castro.
 
Eso lo conozco muy bien, por mi padre. Algunas veces hemos esperado más de seis horas y casi siempre por la noche. Mientras no salgamos con traje de madera, todo va regular.
Un abrazo.
Castro.
Buena observación; lo del traje de madera como que no, aunque en el caso del poema la espera es voluntaria pues se trata de entrar en el hospital para evitar el frío de la calle y poder dormir en una de las sillas de la sala de espera, es una táctica muy utiliza por las personas sin hogar, algunos incluso se acuestan ocupando tres asientos hasta que por reiteración los vigilantes de tanto verte terminan sacándote a la calle, um ha aperta, rapaz.
 
es bueno leerte maroc. mirá que me has hecho pensar, porque pa mí ir al hospital siempre me genera un repelús jodido. por eso trato de mantenerme alejado lo más que puedo... esa sensación de abandono, de soledad absoluta entre las multitudes que van a lo suyo... has hecho un buen trabajo transmitiendo eso.

por cierto, algunos poetas muy raros han trabajado en hospitales.

salud bróder.
 
es bueno leerte maroc. mirá que me has hecho pensar, porque pa mí ir al hospital siempre me genera un repelús jodido. por eso trato de mantenerme alejado lo más que puedo... esa sensación de abandono, de soledad absoluta entre las multitudes que van a lo suyo... has hecho un buen trabajo transmitiendo eso.

por cierto, algunos poetas muy raros han trabajado en hospitales.

salud bróder.
Un placer que escribas eso de “es bueno leerte”. A veces no queda otra que acudir al hospital por decisión propia y desde luego no transmite repelús, se trata de un buen recurso para evitar el frío y los peligros de la calle en la noche, aunque también de día existen peligros y frío en el invierno.

Abrazos, charlie.
 
Última edición:
Es todo rojo;
ese color intermedio de las moras
que tras nacer verdes terminan
en el morado de su maduración,
o como la sangre de mis venas
resbalando por un tajo
lineal desde una herida,
y la vigilancia,
y la sala de triaje,
números,
códigos de llamada digital
en la pantalla plana
como azulejo liso,
la espera,
gente cansada en lo asientos ergonómicos,
plásticos,
nombres
en las voces monótonas
de batas blancas:
-María del Pilar Juan Moreno... y así
todos tirados
cual cartoncito viejo,
pasan minutos,
horas,
segundos
rudos de aburrimiento
mientras miro
mis zapatillas verdes,
sucias,
rocosas del polvo gris
del camino urbano,
arden los pies
y las caries infectadas
lloran su dolor
de palomas moribundas,
no hay pájaros,
pero ahí siguen jodiendo
las palomas,
suena mi nombre apagado;
4:30 de la madrugada
en el hospital,
aquí no hace ese maldito frío
de la calle.
Un poema que llega... (de estar a ambos lados de la U de las esperas).
Estupendas letras, Maroc. Con el correspondiente punto que das al cierre.
Me encantó.
Un abrazo.
 
Un poema que llega... (de estar a ambos lados de la U de las esperas).
Estupendas letras, Maroc. Con el correspondiente punto que das al cierre.
Me encantó.
Un abrazo.

Me alegra que te haya gustado el poema, es una historia real, las zapatillas verdes existen, (hoy las he llevado puestas) el hospital es todo rojo porque es de ladrillo, estaban los vigilantes, pasé por la sala de triage, había gente cansada en asientos ergonómicos, miré el reloj al terminar el poema y eran las 4:30 de la madrugada y, por supuesto, dentro del hospital no hacía ese maldito frío de la calle.

Un abrazo Alicia.
 
Es todo rojo;
ese color intermedio de las moras
que tras nacer verdes terminan
en el morado de su maduración
o como la sangre de mis venas
resbalando por un tajo
lineal desde una herida,
la vigilancia
y la sala de triaje,
números,
códigos de llamada digital
en la pantalla plana
como azulejo liso,
la espera,
gente cansada en lo asientos ergonómicos,
plásticos,
nombres
en las voces monótonas
de batas blancas:
-María del Pilar Juan Moreno... y así
todos tirados
cual cartoncillo viejo,
pasan minutos,
horas,
segundos
rudos de aburrimiento
mientras miro
mis zapatillas verdes,
sucias,
rocosas del polvo gris
del camino urbano,
arden los pies
y las caries infectadas
lloran su dolor
de palomas moribundas,
no hay pájaros,
pero ahí siguen jodiendo
las palomas,
suena mi nombre apagado;
4:30 de la madrugada
en el hospital,
aquí no hace ese maldito frío
de la calle.
Muy bien descrita la penosa estadía en la sala de un hospital, Maroc. Un gusto leerte, saludos bro.
 
Muy bien descrita la penosa estadía en la sala de un hospital, Maroc. Un gusto leerte, saludos bro.

No sé cómo son en tu país las salas de espera de un hospital (aunque me lo imagino por lo que comentas) pero en España como bien dices la estadía es penosa; lo normal es estar esperando cinco o seis horas hasta que te ven los médicos y te hacen las pruebas que necesites, si no te dan el alta pasas a lo que se llama un vox de urgencias donde puedes pasar veinticuatro horas hasta que te suben a la planta. Los vox de urgencias son grandes salas donde hay muchos pacientes en camas separadas por un biombo, allí se juntan todos tipo de enfermos; desde el que se ha roto un pie pasando por uno que tiene neumonía para terminar con tres o cuatro moribundos, a mí en una ocasión me toco pasar la noche junto a un enfermo de cáncer terminal y le dijo al doctor:
-Doctor, me quiero ir a mi casa porque si me voy a morir prefiero hacerlo en casa y no en un hospital.

Se pasó toda la noche quejándose y no pude dormir nada, fue bastante tétrico.

Abrazos Kratos.
 
Hola amigo Alberto!
Qué bueno encontrarme con este poema tuyo.
Si bien no sé mucho acerca de la poesia realista (más bien nada), debo decirte que me ha gustado mucho como has logrado transmitir esa atmósfera tediosa, monótona y lúgubre tan propia de los hospitales.
Abrazo grande compañero!
 
Hola amigo Alberto!
Qué bueno encontrarme con este poema tuyo.
Si bien no sé mucho acerca de la poesia realista (más bien nada), debo decirte que me ha gustado mucho como has logrado transmitir esa atmósfera tediosa, monótona y lúgubre tan propia de los hospitales.
Abrazo grande compañero!

Pues estamos igual porque tampoco se mucho de poesía realista. El poema me ocurrió de verdad porque estuve una noche en una sala de espera de un hospital y así fue la cosa.

Otro abrazo grande para ti Marcos.
 

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