Coexistir conmigo mismo

explorador del vacío

Poeta recién llegado
Qué intenso.
La vida misma me apuñala de frente,
cuando veo la noche estrellada en borrosa mirada,
y el cantar de los pájaros me aturde,
como si de mi fin se tratara.

¿Dónde podrá mi alma sentirse escuchada?
En este vasto mundo,
la belleza del mañana es tan rara.

El viento corre frío,
danzando entre los árboles,
y se avecina una tormenta.

Perros ladrando a lo lejos,
casas con luces apagadas,
y mi cuerpo se siente tan tenso.

Mis lágrimas inundan mi morada.
Estaré sujeto por mi mente,
repleta de escenarios en donde sufrir
no es más que una película barata.

Porque mis manos crean,
pero mi alma no cree.
Y es tan trágico vivir entre tanta belleza.

El vacío,
una vez más,
se lleva todo lo que toco.

¿Dónde guardaré pedazos del mundo que veo?
Las estrellas me guiñan a lo lejos,
y me siento raro,
como flotando en un río de ambigüedades,
con mis heridas
supurando muerte y vida a la vez.

Se siente tan extraño vivir.
Coexistir conmigo mismo es tan estresante.
No saber lo que se viene,
qué estaré pensando mañana.

Y me siento tan pequeño
en este mundo tan brusco,
en donde mi carroña me alimenta,
y mi sangre se derrama
por sílabas sueltas que acarrea mi mente.

Me pregunto si es tan trágico como parece:
morir entre flores silvestres,
vivir cueste lo que cueste,
susurrar palabras de muerte,
vivir apresuradamente,

mientras la oscuridad me sonríe,
me absorbe, me arrastra,
me entretiene y yo me dejo.
 
Qué intenso.
La vida misma me apuñala de frente,
cuando veo la noche estrellada en borrosa mirada,
y el cantar de los pájaros me aturde,
como si de mi fin se tratara.

¿Dónde podrá mi alma sentirse escuchada?
En este vasto mundo,
la belleza del mañana es tan rara.

El viento corre frío,
danzando entre los árboles,
y se avecina una tormenta.

Perros ladrando a lo lejos,
casas con luces apagadas,
y mi cuerpo se siente tan tenso.

Mis lágrimas inundan mi morada.
Estaré sujeto por mi mente,
repleta de escenarios en donde sufrir
no es más que una película barata.

Porque mis manos crean,
pero mi alma no cree.
Y es tan trágico vivir entre tanta belleza.

El vacío,
una vez más,
se lleva todo lo que toco.

¿Dónde guardaré pedazos del mundo que veo?
Las estrellas me guiñan a lo lejos,
y me siento raro,
como flotando en un río de ambigüedades,
con mis heridas
supurando muerte y vida a la vez.

Se siente tan extraño vivir.
Coexistir conmigo mismo es tan estresante.
No saber lo que se viene,
qué estaré pensando mañana.

Y me siento tan pequeño
en este mundo tan brusco,
en donde mi carroña me alimenta,
y mi sangre se derrama
por sílabas sueltas que acarrea mi mente.

Me pregunto si es tan trágico como parece:
morir entre flores silvestres,
vivir cueste lo que cueste,
susurrar palabras de muerte,
vivir apresuradamente,

mientras la oscuridad me sonríe,
me absorbe, me arrastra,
me entretiene y yo me dejo.
Mucha angustia, soledad y confusión.
A veces la belleza es una trampa.
El mundo es complejo.

Saludos
 

MundoPoesía se mantiene gracias a la publicidad y al apoyo de nuestros Mecenas.

✦ Hazte Mecenas

Sin publicidad · Blog propio · Apoya la poesía en español

Atrás
Arriba