Para regodeones, en abril,
Astrazeneca salta a la palestra
en el torneo que otra nueva muestra
satura toda oferta mercantil.
¿Efecto secundario? Qué sutil.
Con la mano cambiada sigue nuestra
carrera farmacéutica siniestra.
Ya me veo la cola de reptil.
Y si es este un país de buenas cepas,
que exporte mutaciones a destajo
a zonas dominadas por estepas
que necesitan puestos de trabajo.
Está bueno que de una vez lo sepas:
mejor inocular un golpe bajo.
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