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Colección de Duetos 2009 (Poemas para someter al Jurado sólo los publicados aquï)

Estado
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Un amor
Por. Marián Gonzales y Sander.


Un amor nació bajo cero,
en los alcores del deseo,
entregándonos sueños,
y comprando besos.

Un amor vivido y llorado,
una ilusión que se nos fue de las manos,
esa que asentó pasos en los años
y que volverá para madrugarnos.

Un amor que eligió un momento,
una epifonema nacida de nuestros labios,
tejiendo continuidades de pasión
en cada desmayo.

Un amor donde ella es el claror de la noche,
donde su piel son las olas teñidas en la arena,
donde ella es el sol que esboza su silueta,
donde nadie escucha sus latidos tan cerca.

Un amor donde él con sus manos me hace prisionera,
donde su tiempo se vuelve mi estrella,
donde su corazón me atrapa en su trinchera,
donde él jamás me deja en espera.

Tenemos un amor como el de cualquiera,
un secreto entre los ángeles,
tenemos esa misma sensación
que corre por nuestras venas
y morimos por el mismo deseo
que nos rechaza en la tierra.
 
DUETO
Jockzell & Rosmery



El destierro de los muertos




¡Hemos desterrado a los muertos!
Los hemos traído a la memoria
y he aquí, llorando su afligida
derrota y en sus cabezas calvas
la gloriosa corona de una espina
que clava su punzante sangre roja.


Gris es el cielo que los cobija,
inverosímil sus cenizas deambulan
en el pretérito infortunio de su febril sentencia.
¡Hemos desterrado a los muertos!
Los hemos puesto en desequilibrio con una estampa:
álgido el recuerdo que embriaga.


Y los hemos abandonado entre tumbas,
allí dormirán y será un sarcófago
de sueños , de ultrajo y sentimiento.
Han sido vilmente exiliados,
Debajo de la tierra luchando
entre trapos blancos de sudor.
¡Válgame la tierra santa de sus glorias!


Descobijado de su lúgubre coraza,
fría e incesante paradoja de júbilo momentáneo
en este sueño que ahuyenta la vida a destajo.
¡Carnal capa de silencio lo que hemos sepultado!


Y en el silencio permanecerán
hasta que la luna se desgaje,
y aquella noche noctámbula,
revele al sol, esta coalición ,
perfecta complicidad.


¡Nosotros seres de la supernova,
le hemos derrocado!
 
DIFERENTE

(Amartemisa / Indio)

Una cálida garganta acaricia mi nombre,
mi entretiempo es de tierras que emergen,
sin embargo, tú las oscureces.
¡Halla luz que nos rescate del bruno cenagoso!

El cielo se rompe entre mis muros
y esparce tu ancestro en un nudo lejano,
los ojos, tinieblas de las palabras.
Allí lo busqué y mi cabeza, partida, se negaba.

Duermen, duermen, duermen…
Y huyendo van, mientras soñarse puedan.

Ya no soy capaz de repetirlo un instante.
Cambiarte hacia dentro; muñeca, ¿a dónde vas sola?…

Camino sin rumbo, rota en las vestiduras,
con tu muerte a la mano, dentro de mi pecho…
Limpia el alma, o no...
Está tan muerta en ti como en mí.

Un camino sin espacios, ya lo sabes,
se deshace , sí, al no andarlo, se borra.
¿Quién fue capaz de nombrarme?
Calmarte no puedo, calmarme no puedes,
ni tú ni nadie me insinúan…

Cariño muerto, no encuentro tu risa…
Pues paso desapercibida entre la multitud.





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¡FELICIDADES!


VUESTRO DUETO
HA SIDO SELECCIONADO
COMO DUETO DICIEMBRE DEL 2009


CON TODO EL CARIÑO DE MUNDOPOESIA.COM
 
Última edición:
RECONOCIBLE

Marie Renoir
Parix Cruzado

La estela de mi amor envuelve al viento.
Que me acaricia con tu amor eterno.

Mi arraigo a este mundo en ti, lo dulce...
de tu amor paternal que me abriga.

De mi silencio dormido… a tu yo, despierto…
en mi alma eternamente aprisionado.

Cuánta pena tuya, pena que yo siento,
por tu dormir eterno en el infinito.

Mi vida en tu ojos, que miran y esencian mi aroma.
Estás en mí; en mí, tu mirar es mío.

Mi ser resguarda tu amor, mi bien…
Tu amada hija, que Dios me dio la dicha de ser.
 
SILENCIO

(Amartemisa / Indio )

Suenan timbales abiertos,
en ámbar ambiguo, ya muerto.
El mundo habla, contesto;
vierto… silencio, silencio.

De la miseria y lo bello,
tus corales surcan cielo;
las miradas -de otro tiempo-
logran intacto resuello.

Muerte, vida, sangre, miedo…
Retrata a mi escucha, mi voz;
no hables, locura en yerto,
calla mi pecho, desierto…

Tumba a montones de cielos,
tu canto dormido, sin son,
y mis derechos desechos
mordiendo su ruido, ¡bastó!

¡Que se calle ese silencio!
 
A VUESTRA MERCED QUEDO
Mask MaríaA.G




¡Pasad delante!


que vuestra piedad se inquiete,




dejadme besar la boca,




majestuosa




vuestra piel me provoca;




batallar sobre los besos




y vagar sobre la fineza




de vuestro suave cuerpo,




anhelante deseo en la alcoba




¡Dios escuchad mis ruegos!.







Callad, ¡por Dios, callad!




no seáis osado;




que sólo con escucharos




alimentáis mi pecado.




Pues deseo teneros,




aquí, en mis aposentos,




que mis deseos ardientes,




me condenarán al infierno,




llevaré en el rostro mi pecado.




Y a vos, os amaré hasta mi muerte.







Si mi silencio




se quedase quieto,




tal pecado sería el mío,




por profesaros tanto cariño;




deseo besaros la piel desnuda




de su inmaculada fermosura,




felicidad que por mi acuda;




Es mi regalo del Señor




en mi guerrear entregarme




a vuestra entera merced.







¿Queréis romper mi lozanía?,




¿alborotar algarabía?.




Tomadla, vuestra es




y mi noble conciencia




más otro caballero




no ha podido




con el recato de mi inocencia.




Tomadla, vuestra es,




la dejo a su entera merced,




y a la lujuria de pensamientos
 
Última edición:
JAQUE MATE A LA DAMA... ME RINDO

Conversaciones Lluvia de enero - Cristian



Solo para ti tengo
frutas tropicales
que se abren con tan solo mirarlas,
agua que se destila por causes de caricias
soñadas,
un líquido que no lo puedes contener
UNA Y OTRA VEZ ...
UNA Y OTRA VEZ ...

Una y otra vez
atravesaré mi desierto sedienta.
Una y otra vez
buscaré ese elixir prometido.
Me verás apagar mi sed ardiente,
extasiada por el placer
que ese dulce jugo ofrece.
Una y otra vez mi amor...
espero lo recuerdes.

Acabaré en tu boca, en tu espalda
por donde sea que derrame mi seda
beberás mi entrega como agua pura,
beberé tu sonrisa cansada
con la lengua de mis adentros,
no cederás a mi entrega,
te sacaré los pechos con mis labios
prenderé nuevamente el fuego
con mis piernas abiertas,
en un grito mío
pensarás morir de placer
porque soy el que acaba
y vuelve a la contienda
como la noche al día.

No acabará tan fácil el momento.
con un temblor o una pérdida de aliento.
no será suficiente tu embestida
para apagar este fuego tan intenso,
sentirás mis uñas en tu espalda
marcando el ritmo justo y necesario
para lograr armonía en nuestra danza.

Temblarás ante la rumiante embestida,
se abrirán tus alas como amapola
para recibir ese furioso tormento
que te hará soslayar a gemidos
cada una de tus caricias.
Te volcarás hacia mi ,
pedirás a grito que te precipite,
no habrá silencio ni música
solo tu largo aliento
cuando yo sea
el vaso tu el agua,
uno solo
en ese cuerpo tuyo,
los dos en el mío.

Seré parte misma de tu cuerpo,
seré sangre misma de tu sangre,
no habrá forma de parar este delirio,
no habrá forma de eludir varios espasmos.
Y luego sí, si quieres...
derramarás tu pasión en mis entrañas.

Te haré lluvia,
te haré diluvio,
florecerás en invierno,
dormirás en verano,
beberé tus modales;
—con la única tormenta que queda en mi piel—
Jaque mate a la dama...me rindo.
 
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