hugoescritor
Poeta que considera el portal su segunda casa
Los autos pasan raudos por el boulevard.
Desde mi ventana,
la que da al poniente,
contemplo sin ver mucho
de la ciudad dormida.
Lejos,
en el horizonte,
unos pocos relámpagos,
como si Dios sacara fotos
de su colección de hormigas.
Me sirvo otro wisky,
tal vez en la botella encuentre,
el coraje para hacer frente a la cama baldía.
O quizás hoy me suicide,
si no encuentro nada mejor que hacer.
Patético despojo en que me he convertido.
Un trueno galopa
sobre las calles vacías.
"Dios está corriendo los muebles" me digo,
para luego reírme
de mi propia estupidez.
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