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"¿De qué beso lejano retornaste
que reconozco cada uno de sus fuegos? Maria Gonzáles
¿Dónde estabas cuando
mi corazón preguntaba,
perdido por laberintos
de amadas y risas?
¡Allí estaba, adormecida!
Entre tus dulces pupilas hondas,
bajo la colmena de tus manos
y el temblor de los álamos.
Leve y distraída: escuchando
tu canto de agua simple.
¿Dónde estabas cuando
mis tardes se torcían por calles
de adoquines herrumbrosos
y fango añil en las paredes?
¡Allí estaba, adherida!
Cual hiedra en los bruñidos cristales,
esperando bajo los brujos durazneros;
a que esos ojos de lejanos atardeceres,
giraran a mirar a través de los vitrales.
Alas negras de tafetán mutilado,
que se estrellaban, una y otra vez
contra los visos de los ventanales.
¿Por qué llegas ahora marcando
mi espíritu y también mi vida?
Tú, mariposa negra como dagas
afiladas en mi pecho.
¡Allí estaba,siempre! Noctámbula y mal herida.
Detrás de los corpiños difuminados de la noche
que hoy delatan mi presencia de ojiva y broche;
posada en la piel quebradiza y sedienta del tiempo.
Al ras de la vida y de los tatuajes del viento.
Yo, torpe entre los ciegos,
¿por qué no te vi cuando a mí acudías
como inevitable y sereno presagio?
¡Siempre estuve allí!. Aleteando a tu vera.
Ignorada, renaciendo entre los faroles
cual río de mariposas naciendo desde mi cintura;
poblada de azahares con máscara de uvas.
Para besar tus manos de olivo.
Ya te presentía en mis sueños,
siempre estuviste a mi lado
en este mundo de realidades
a medias como sótanos.
Tú, la más cálida estación,
largo brazo de sol en mis sentidos,
ancha lengua de océano,
tardía aurora para mis labios.
Allí estabas
¡FELICIDADES! VUESTRO DUETO
SELECCIONADO COMO DUETOS
DEL MES DE JULIO DE 2008
Miro el sauce
Miro el sauce, sus lágrimas.
Las aves,
sutiles en su vuelo,
envidian las cristalinas aguas
que son su espejo.
Abajo en el reflejo
imágenes diluidas
continuamente danzando
entre adormilados peces,
entre prisioneras algas
de suelo del estanque.
Miro el agua
enamorada en Octubre
Miro la flores amarillas;
hechiceras,
seductoras,
sugerentes
que el sauce,
ofrece al agua, a sus ansias,
a sus ganas,
ascendiendo taciturno por su orilla.
Miro el sauce, a la brisa tranquila.
La vida,
como el estanque
es reflejo,
es imagen.
Pero,
es todo lo que tenemos.
Miro el agua
Ensimismada,
inquieta,
ondulante.
Mirando aves transitar..
Miro el sauce
meciendo las aguas cortés,
silvestre,
silente,
tímido, meciendo ramas.
meciendo espíritus..
Miro al agua
Rival de la luna,
inquieta,
posesiva,
tan celosa del cielo.
Totalmente ciego, sin una retina en juego. En el ahínco poco sereno y burlador, timando al listo o al cuerdo, de latitudes segregadas del amor, o en el paralelo de su nombre, de actitudes que invocan la clemencia, aunque no me la merezca. No puedo agradecer sus oraciones, son tibias sensaciones en juicio. No puedo renacer, sólo puedo escapar para volver sin permiso para ser transparente a esta triste consecuencia, en sutil demencia que presenta siempre
Anidados en mi mente, anudados y enturbiados, asesinos asociados, vicios sucios y aliados, condenados por mis miedos de esta farsa de aliento fatal y seductor, de la que sé que a veces soy culpable como las luces de ayer en la noche de hoy, que me ciega torpemente. La misma vieja visión recurrente.
¡Autotolerancia bendita, autoperdón, autocomprensión! ¿Por que no llegas? ¿Por qué me evitas? Ayúdame a borrar los absolutos del presente que me devoran, dementes, a mentirme, la verdad que siempre tienes, que ya no sé si viene o va, falsa verdad, y a excluirme de las aes iniciales, de las zetas finales, de esta moral que siempre acusa males, desvirtúales, borrosos, dudosos, Esenciales e incidentes en risa Quizá mañana, quién sabe, si no avisa
¡FELICIDADES!
VUESTRO DUETO
HA SIDO SELECCIONADO
COMO DUETO DEL MES
DE NOVIEMBRE DEL 2008