Cuarteados los labios
los pechos,las bocas,
los pozos,
cuando el fuego
de la sequia y el hambre,
llegaron a ser insoportables,
los mas jovenes
se encaramaron
a los cerros
que el viento lija,
lija sin memoria.
Allí , mas cerca del cielo
lustran cerbatanas
hinchan sus pulmones
y al azul disparan
flechas hermanadas
El dardo mas certero
en la bóveda clava
,como la lanza en Cristo,
su punta meridiana.
Rompe a llorar el cielo
y sus lagrimas bañan
chozas, plantas , ganado,
corazones sombrios.
Miríadas de flechas
a la altura parten.
Un coro de niñas
vestidas de huesos
entonan su canto:
¡benditas heridas!
¡benditos los llantos!
los pechos,las bocas,
los pozos,
cuando el fuego
de la sequia y el hambre,
llegaron a ser insoportables,
los mas jovenes
se encaramaron
a los cerros
que el viento lija,
lija sin memoria.
Allí , mas cerca del cielo
lustran cerbatanas
hinchan sus pulmones
y al azul disparan
flechas hermanadas
El dardo mas certero
en la bóveda clava
,como la lanza en Cristo,
su punta meridiana.
Rompe a llorar el cielo
y sus lagrimas bañan
chozas, plantas , ganado,
corazones sombrios.
Miríadas de flechas
a la altura parten.
Un coro de niñas
vestidas de huesos
entonan su canto:
¡benditas heridas!
¡benditos los llantos!