fetablas
Poeta recién llegado
El viento suavemente te invita a pasear,
Por los rincones del pueblo,
Las tierras coloradas te sumergen,
Caminas y caminas sin descanso,
por este paraje de antiguos cuentos de hadas,
de bosques fabulosos y ruidos extraños.
Aquí tienen vida los olores y te los imaginas,
en una variada especie de agrados,
pues aquí los olores agradan y son amables al visitante.
Esta ese olor a leña quemada del amanecer antiguo,
de cocina acogedora de calor de hogar humilde,
de esos años donde aun no habían años.
Esta también ese olor a nada,
que deambula en el medio ambiente,
que te llena los pulmones y te relaja como baño en el río.
Luego al medio día, los aromas del almuerzo ,
Te dan lo mejor de sí en su estofado y Longanizas,
junto a los ajíes verdes y ladinos.
Al iniciarse la tarde, él olor a pan recién salido del horno,
Te envuelve, te eleva y te deja caer en ese pequeño piso,
De la casa acogedora, donde lo partes y hueles,
para cebar ese mate y solo disfrutarlo, calentito y crujiente.
Por los rincones del pueblo,
Las tierras coloradas te sumergen,
Caminas y caminas sin descanso,
por este paraje de antiguos cuentos de hadas,
de bosques fabulosos y ruidos extraños.
Aquí tienen vida los olores y te los imaginas,
en una variada especie de agrados,
pues aquí los olores agradan y son amables al visitante.
Esta ese olor a leña quemada del amanecer antiguo,
de cocina acogedora de calor de hogar humilde,
de esos años donde aun no habían años.
Esta también ese olor a nada,
que deambula en el medio ambiente,
que te llena los pulmones y te relaja como baño en el río.
Luego al medio día, los aromas del almuerzo ,
Te dan lo mejor de sí en su estofado y Longanizas,
junto a los ajíes verdes y ladinos.
Al iniciarse la tarde, él olor a pan recién salido del horno,
Te envuelve, te eleva y te deja caer en ese pequeño piso,
De la casa acogedora, donde lo partes y hueles,
para cebar ese mate y solo disfrutarlo, calentito y crujiente.