carlocarra
Poeta asiduo al portal
Coloquio
Tu, el umbral de mis heladas vigilias
la llaneza de mi senil oquedad,
tu, la brisa que dora los laberintos
escondidos silentes bajo mi sombra.
Yo, el entramado bosque de la soledad,
la clepsidra que cuenta el último viaje
yo, el silencio vasto de la ausencia,
el velo ancho y gris de la angustia.
Tu, el silencio que quiebra el abismo,
las hondonadas de los espejos,
la fragilidad de las hojas bajo el árbol,
tú, la sed de mis antiguos desesperos
.
Yo, el inhóspito refugio de los sueños
del lejano antaño y del raudo presente,
yo, el quejido del oro desenterrado,
el murmullo del cielo taciturno.
Tú, la voz aguda de la mañana
y la humedad después de la lluvia
en el verano cruel y ríspido
que catapulta con lascivia las rosas.
Yo, la estaca clavada en la última lágrima
el trino timorato de la romanza
Yo, la arena que el mar roe de la playa
el sopor de la noche...
la estampa adherida a tu piel...
Tu, las olas del mar y el cielo...
Tu, el umbral de mis heladas vigilias
la llaneza de mi senil oquedad,
tu, la brisa que dora los laberintos
escondidos silentes bajo mi sombra.
Yo, el entramado bosque de la soledad,
la clepsidra que cuenta el último viaje
yo, el silencio vasto de la ausencia,
el velo ancho y gris de la angustia.
Tu, el silencio que quiebra el abismo,
las hondonadas de los espejos,
la fragilidad de las hojas bajo el árbol,
tú, la sed de mis antiguos desesperos
.
Yo, el inhóspito refugio de los sueños
del lejano antaño y del raudo presente,
yo, el quejido del oro desenterrado,
el murmullo del cielo taciturno.
Tú, la voz aguda de la mañana
y la humedad después de la lluvia
en el verano cruel y ríspido
que catapulta con lascivia las rosas.
Yo, la estaca clavada en la última lágrima
el trino timorato de la romanza
Yo, la arena que el mar roe de la playa
el sopor de la noche...
la estampa adherida a tu piel...
Tu, las olas del mar y el cielo...