nuna
Poeta que considera el portal su segunda casa
A veces la noche me habita
exhibiendo el umbral de mis miedos,
y aplastaría la vida contra el suelo
para volver del revés este invierno.
No quiero mis manos vacías;
quiero sentir las entrañas
de un milagro que existe
y sujetar la grandeza de esos días
convencidos por la luz.
A veces mis ojos son posos de nostalgias,
golondrinas que se arrullan detrás de los visillos
y derraman el azul de su canto sobre las ascuas
de un verso malogrado.
Es ahí donde añoro el estrecho deseo
de nacer por dentro,
donde el aíre me hace vivir
y sangrar esa soledad postrada
que modela mis heridas,
es ahí donde vuelvo a ser camino
con el amor aún en los labios...
NUNA.
exhibiendo el umbral de mis miedos,
y aplastaría la vida contra el suelo
para volver del revés este invierno.
No quiero mis manos vacías;
quiero sentir las entrañas
de un milagro que existe
y sujetar la grandeza de esos días
convencidos por la luz.
A veces mis ojos son posos de nostalgias,
golondrinas que se arrullan detrás de los visillos
y derraman el azul de su canto sobre las ascuas
de un verso malogrado.
Es ahí donde añoro el estrecho deseo
de nacer por dentro,
donde el aíre me hace vivir
y sangrar esa soledad postrada
que modela mis heridas,
es ahí donde vuelvo a ser camino
con el amor aún en los labios...
NUNA.
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