Ivan D Pizarro
Poeta recién llegado
Nunca supe borrarte de mi memoria,
No he podido resignarme al fracaso,
Que dejo a su paso nuestra historia:
La que hiciste escoria aquel ocaso.
Y un abrazo le faltó a tu despedida,
Yo cobarde sin medida aquella tarde,
Note un alarde de mi vida destruida…
Por la herida de una amor que arde.
Tú sin voz dijiste adiós con la mirada,
Y a Dios no le importó nada mi ruego,
Ni que luego te llorara cada madrugada,
Extrañando en noches frías tu fuego.
Sigo sin saber que fue de aquel amor…
Al que por orgullo le llamaste juego.
Sería el olvido o el murmullo del temor
Al oído tuyo y en mi pecho ciego.
Hoy confieso que aún vives en mi mente,
Y de mi corazón no te fuiste jamás,
Pero el tiempo pasa y cambia a la gente,
Y pasa que consiente digo: te dejo en paz
No he podido resignarme al fracaso,
Que dejo a su paso nuestra historia:
La que hiciste escoria aquel ocaso.
Y un abrazo le faltó a tu despedida,
Yo cobarde sin medida aquella tarde,
Note un alarde de mi vida destruida…
Por la herida de una amor que arde.
Tú sin voz dijiste adiós con la mirada,
Y a Dios no le importó nada mi ruego,
Ni que luego te llorara cada madrugada,
Extrañando en noches frías tu fuego.
Sigo sin saber que fue de aquel amor…
Al que por orgullo le llamaste juego.
Sería el olvido o el murmullo del temor
Al oído tuyo y en mi pecho ciego.
Hoy confieso que aún vives en mi mente,
Y de mi corazón no te fuiste jamás,
Pero el tiempo pasa y cambia a la gente,
Y pasa que consiente digo: te dejo en paz
Última edición: