Cuando te siento
con la levedad del céfiro,
cuando me susurras quedo,
mi cuerpo arde
como las ascuas guardadas
dentro de una hornilla.
Con el calor
mis sentimientos se rompen,
saltan,
mi alma esta receptiva,
absorbe la vida.
Con el calor de tu cuerpo
yo vivo en la noche.
Siento todo el día
tu sensación tibia
aliada en mi piel
como una envoltura dulce
que me deja transpirar
mis sensaciones.
Nuestros abrazos
son la sutil lealtad
de una amistad,
el goce seguro cuando se da,
y el dolor que rompe mi pecho
cuando nos lo negamos.
Por ello
hago mantener mi vida
en una estabilidad apacible,
dejo la perfección
encerrada en un baúl
y contemplo la luz,
para serenar mi alma
y quedarme dormida
acurrucada entre tus brazos
que siempre me acunan.
con la levedad del céfiro,
cuando me susurras quedo,
mi cuerpo arde
como las ascuas guardadas
dentro de una hornilla.
Con el calor
mis sentimientos se rompen,
saltan,
mi alma esta receptiva,
absorbe la vida.
Con el calor de tu cuerpo
yo vivo en la noche.
Siento todo el día
tu sensación tibia
aliada en mi piel
como una envoltura dulce
que me deja transpirar
mis sensaciones.
Nuestros abrazos
son la sutil lealtad
de una amistad,
el goce seguro cuando se da,
y el dolor que rompe mi pecho
cuando nos lo negamos.
Por ello
hago mantener mi vida
en una estabilidad apacible,
dejo la perfección
encerrada en un baúl
y contemplo la luz,
para serenar mi alma
y quedarme dormida
acurrucada entre tus brazos
que siempre me acunan.