Como cada noche

Anna Politkóvskaya

Poeta fiel al portal
Ya estoy dentro, como cada noche,
devorando de vuelta el camino oscuro.
De compañeros de viaje, como indeseables
sanguijuelas que se adhieren a mi pecho,
las horas sucias de las trampas,
las ganas de matar, y la piedra polvorienta
de falsa luz -¿a cuántos poetas
habrá engañado con su petulante silencio?-
arrastrando su halo lechoso
y deshilachado entre las cosas del cielo.
Regreso al único lugar, a través
de una selva de sombras, donde los besos,
la voz cálida o un libro me devuelven
el rostro olvidado en el espejo,
la palabra saqueada y el resquicio
donde el aire aún posee su dignidad.
 
Última edición:
Ya estoy dentro, como cada noche,
devorando de vuelta el camino oscuro.
De compañeros de viaje, como indeseables
sanguijuelas que se adhieren a mi pecho,
las horas sucias de las trampas
y las ganas de matar, y la piedra polvorienta
de luz falsa -¿a cuántos poetas
habrá engañado con su petulante silencio?-
arrastrando su halo lechoso
y deshilachado entre las cosas del cielo.
Regreso al único lugar, a través
de una selva de sombras, donde el aire
los besos , la voz cálida o
o un libro me devuelven
el rostro escondido en el espejo,
la palabra enterrada
y la creencia de que vale la pena
seguir de pie en esta tierra quemada.
Enégicos y bellos versos que no dejan títere con cabeza, al final se vislumbra una puerta a la esperanza. Me gustó mucho amiga Anna. Paco.
 
Quizás sea mejor no plantearse algunas cuestiones, ...y seguir como se pueda. Excelente poema, Anna. Un cordial saludo poeta.
 
Ya estoy dentro, como cada noche,
devorando de vuelta el camino oscuro.
De compañeros de viaje, como indeseables
sanguijuelas que se adhieren a mi pecho,
las horas sucias de las trampas
y las ganas de matar, y la piedra polvorienta
de luz falsa -¿a cuántos poetas
habrá engañado con su petulante silencio?-
arrastrando su halo lechoso
y deshilachado entre las cosas del cielo.
Regreso al único lugar, a través
de una selva de sombras, donde el aire,
los besos , la voz cálida
o un libro me devuelven
el rostro olvidado en el espejo,
la palabra enterrada
y la creencia de que vale la pena
seguir de pie en esta tierra quemada.
Frustración dejada por un desamor que deja emociones escritas, un gusto disfrutar la lectura. Saludos cordiales.
 
Ya estoy dentro, como cada noche,
devorando de vuelta el camino oscuro.
De compañeros de viaje, como indeseables
sanguijuelas que se adhieren a mi pecho,
las horas sucias de las trampas
y las ganas de matar, y la piedra polvorienta
de luz falsa -¿a cuántos poetas
habrá engañado con su petulante silencio?-
arrastrando su halo lechoso
y deshilachado entre las cosas del cielo.
Regreso al único lugar, a través
de una selva de sombras, donde el aire
defiende su dignidad y los besos,
la voz cálida o un libro me devuelven
el rostro olvidado en el espejo,
la palabra saqueada
y el resquicio de seguir vivo un día más.

Qué buena manera de escribir Anna, tus versos impresionan y da mucho gusto leer. Saludos.
 

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