dulcinista
Poeta veterano en el Portal
Enjuta, morena, alta y sofisticada
es la señorita que limpia mi casa.
Ayer llegó temprano y le dije: Pasa,
y lo primero que hizo fue la colada.
Al ser tan bella es por mí muy deseada
y más cuando viste su falda tan corta;
que sea extranjera a mí poco me importa,
lo que sí me gusta es que sea delgada.
Llegó una mañana aterida de frío
y le di cobijo en el pecho mío
y allí se quedó como dulce gatita.
Y desde ese día no lava mi ropa
viajando su lengua desde proa a popa
e izando el mástil con que el frío se quita.
Eladio Parreño Elías
2-Julio-2013