LILIANA LAMUR
Poeta recién llegado
COMO ENJAMBRES
Cae la tarde.
La agonía arrastra sus hilachas
Tras el eje de los carros.
La dignidad bambolea entre las ruedas.
La esperanza se esfuma, derrotada,
Entre el tedio gris de los asfaltos.
Como enjambres.
Los vampiros de la noche
desmenuzan la inmundicia en las esquinas;
hambre devorada por la gula del hambre ya saciada.
La vergüenza llora cabizbaja
la expulsión de la manada indiferente.
Amanece.
Se acurrucan los despojos en rincones.
Despierta la barbarie dispuesta al nuevo día,
Afila cautelosa sus garras encorvadas,
sedientas del ataque, ávidas de la ruina.
Con el rayo postrero ensangrentado,
la jungla habrá parido
los vampiros novatos de la noche.
Cae la tarde.
La agonía arrastra sus hilachas
Tras el eje de los carros.
La dignidad bambolea entre las ruedas.
La esperanza se esfuma, derrotada,
Entre el tedio gris de los asfaltos.
Como enjambres.
Los vampiros de la noche
desmenuzan la inmundicia en las esquinas;
hambre devorada por la gula del hambre ya saciada.
La vergüenza llora cabizbaja
la expulsión de la manada indiferente.
Amanece.
Se acurrucan los despojos en rincones.
Despierta la barbarie dispuesta al nuevo día,
Afila cautelosa sus garras encorvadas,
sedientas del ataque, ávidas de la ruina.
Con el rayo postrero ensangrentado,
la jungla habrá parido
los vampiros novatos de la noche.
LILIANA LAMUR