Como la adelfa

César Guevar

Poeta que considera el portal su segunda casa

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Como la adelfa es tu amor:
Bella y venenosa flor.

De lo pasado y presente
por fin hoy me atrevo a hablar
con tu recuerdo vigente.

La madrugada te trae
desde húmeda distancia;
trae gris y tu fragancia
con la llovizna que cae.

Al pie de triste mañana
me reconvengo a mí mismo:
¿Cómo fue que te creí
si antes con igual cinismo
ya te habías ido de mí?

Mas la culpa no he de echarte
por lo que yo he permitido;
me quedo con lo vivido
así no pueda olvidarte.

¡Ya llegó el amanecer!
Y aunque es densa la neblina
de mi amor puedo entender

que eres flor de adelfa: hermosa,
y como ella, venenosa.


Enero y veneno, 2017. César Guevara
 
Última edición:
Auch, César!!!
Nostálgico, doloroso e impetuoso son estos versos que han nacido recordando el pasado, y que fuerte definición, aunque seguramente es cierta la que has utilizado para describir a alguien, comparándola con esa flor... Siempre es un placer recorrer tus versos y los que estos transmiten, aunque como en este caso, haya sido muy fuerte, pero no por ello sentido por el Poeta.
Un cordial saludo y mi admiración.
 
Auch, César!!!
Nostálgico, doloroso e impetuoso son estos versos que han nacido recordando el pasado, y que fuerte definición, aunque seguramente es cierta la que has utilizado para describir a alguien, comparándola con esa flor... Siempre es un placer recorrer tus versos y los que estos transmiten, aunque como en este caso, haya sido muy fuerte, pero no por ello sentido por el Poeta.
Un cordial saludo y mi admiración.

Gracias por acompañar mis versos, Mar. Qué bueno que a pesar de la carga de dolor que llevan te hayan gustado. Recibe un saludo cordial. Que tengas una muy feliz semana.
 
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Como la adelfa es tu amor:
Bella y venenosa flor.

De lo pasado y presente
por fin hoy me atrevo a hablar
con tu recuerdo vigente.

La madrugada te trae
desde húmeda distancia;
trae gris y tu fragancia
con la llovizna que cae.

Al pie de triste mañana
me reconvengo a mí mismo:
¿Cómo fue que te creí
si antes con igual cinismo
ya te habías ido de mí?

Mas la culpa no he de echarte
por lo que yo he permitido;
me quedo con lo vivido
así no pueda olvidarte.

¡Ya llegó el amanecer!
Y aunque es densa la neblina
de mi amor puedo entender

que eres flor de adelfa: hermosa,
y como ella, venenosa.


Enero y veneno, 2017. César Guevara
Versos que se apropian de una nostalgia para
recordar el pasado de esa dual mujer. belleza
y veneno en un despierto parentesis de contrapo-
sicion que esta anclado con ansia en el alma
sentida. felicidades. bellissimo de principio
a fin un saludo siempre de luzyabsenta
 
Hay amores que producen ese efecto, por nuestra adicción y por lo maléfico de ella, pero como usted bien dice "hay que quedarse con lo vivido" pues aunque hoy es recuerdo en su momento fue vivencia del alma. ¡Hermoso poema! Un placer disfrutar de su bella y nostálgica poesía, César Guevar, reciba la más cordial felicitación y saludo.
 
Grande tiene que ser el daño, César, para que le dirijas a otra persona el calificativo de venenosa. En cosas del amor, estoy intentando aprender a moverme en la resignación de que no somos culpables ni de amar ni de no hacerlo. Lástima que amados y amantes no correspondidos no hayamos aprendido a compartirlo, sin hacernos daño. Yo ahora descargo mi frustración contra la naturaleza, porque es a ella a la que no le importan los intentos fallidos con tal de que algunos salgan bien y la especie perdure. No le importa el individuo. No le importa que solo sobreviva un 1% (o el porcentaje que sea) de toda una puesta de huevos de algún pez.

Esta estrofa es la que más me ha gustado del poema:

Mas la culpa no he de echarte
por lo que yo he permitido;
me quedo con lo vivido
así no pueda olvidarte.

Todo lo que hay en ese así no pueda olvidarte. La rabia y la frustración mezcladas con el recuerdo, el deseo... es tremendo este verso, como una maldición para uno mismo, ¡uf!, es de esos que se recuerdan.

Un abrazo, César

Álvaro
 
Versos que se apropian de una nostalgia para
recordar el pasado de esa dual mujer. belleza
y veneno en un despierto parentesis de contrapo-
sicion que esta anclado con ansia en el alma
sentida. felicidades. bellissimo de principio
a fin un saludo siempre de luzyabsenta

Qué suerte que después de todo al menos nos queda poesía. Qué difícil seria vivir sin ella.

Yo le agradezco mucho la valoración que da a este poema de palabras sencillas y sentimientos sentidos. Es muy generoso de su parte.

Un abrazo cordial, compañero.
 
Hay amores que producen ese efecto, por nuestra adicción y por lo maléfico de ella, pero como usted bien dice "hay que quedarse con lo vivido" pues aunque hoy es recuerdo en su momento fue vivencia del alma. ¡Hermoso poema! Un placer disfrutar de su bella y nostálgica poesía, César Guevar, reciba la más cordial felicitación y saludo.

Muchas gracias. Sí, usted tiene razón. Nos volvemos "adictos" a la promesa de amor y de afecto que nos viene con la otra persona. Acá, pensando en su comentario, me abro a la idea de que acaso el veneno sea tan solo un mecanismo de defensa usado ante nuestro -tal vez- desmedido ímpetu. Y en todo caso, no somos completamente víctimas Inocentes: participamos, nos defendemos, atacamos... y terminamos convirtiendo al pobre amor en algo irreconocible.

Muchas gracias por su visita y por haberme inducido a pensar desde otra perspectiva. Sí, me quedo con lo vivido.

Un abrazo cordial.
 
Grande tiene que ser el daño, César, para que le dirijas a otra persona el calificativo de venenosa. En cosas del amor, estoy intentando aprender a moverme en la resignación de que no somos culpables ni de amar ni de no hacerlo. Lástima que amados y amantes no correspondidos no hayamos aprendido a compartirlo, sin hacernos daño. Yo ahora descargo mi frustración contra la naturaleza, porque es a ella a la que no le importan los intentos fallidos con tal de que algunos salgan bien y la especie perdure. No le importa el individuo. No le importa que solo sobreviva un 1% (o el porcentaje que sea) de toda una puesta de huevos de algún pez.

Esta estrofa es la que más me ha gustado del poema:



Todo lo que hay en ese así no pueda olvidarte. La rabia y la frustración mezcladas con el recuerdo, el deseo... es tremendo este verso, como una maldición para uno mismo, ¡uf!, es de esos que se recuerdan.

Un abrazo, César

Álvaro
Alguien de aquí mismo me dijo alguna vez que en el amor no hay culpables, solo víctimas. Cuesta asimilarlo cuando se vive lo que uno siente (con razón o no) como agravios. Pero tal vez tú tengas razón y seamos, apenas, parte de algo que nos supera: el decurso natural de las cosas. Para serte franco, hace tiempo que vengo desconfiando mucho de la racionalidad, de la libertad, del libre albedrío, de nuestra capacidad para tomar las mejores decisiones. Actuamos movidos por pulsiones naturales. Y somos infinitesimales ante la grandeza del cosmos en el que estamos inmersos. Si no comemos con regularidad matemática, nos enfermamos. Si no nos reproducimos, nos enfermamos (al menos de la mente). Estamos atados a ¿nuestras? necesidades, impuestas por esa naturaleza de la que hablas. ¡Y lo peor es que ni siquiera sabemos si vale la pena reclamarle algo! ¿Es consciente, puede escucharnos, es "Dios"? Nada, pero nada, nos garantiza que seamos del uno por ciento (o el porcentaje que sea) que se va a salvar. Y de hecho, vamos a morir la inmensa mayoría, hasta que alguien de ese uno por ciento perfore el secreto de la inmortalidad, un nuevo paso en la evolución (si no terminamos antes despanzurrados todxs a bombazos, claro...). Pero el acceso a ese supuesto beneficio tampoco será para todxs, sino para quienes lo puedan pagar.

Menos mal que al menos existe la poesía. Y sí, asumo lo vivido. ¿Qué más podría hacer un poeta del montón cósmico?

Un abrazo fuerte, mi compa. Gracias por tu presencia y tu interesante comentario.
 
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Como la adelfa es tu amor:
Bella y venenosa flor.

De lo pasado y presente
por fin hoy me atrevo a hablar
con tu recuerdo vigente.

La madrugada te trae
desde húmeda distancia;
trae gris y tu fragancia
con la llovizna que cae.

Al pie de triste mañana
me reconvengo a mí mismo:
¿Cómo fue que te creí
si antes con igual cinismo
ya te habías ido de mí?

Mas la culpa no he de echarte
por lo que yo he permitido;
me quedo con lo vivido
así no pueda olvidarte.

¡Ya llegó el amanecer!
Y aunque es densa la neblina
de mi amor puedo entender

que eres flor de adelfa: hermosa,
y como ella, venenosa.


Enero y veneno, 2017. César Guevara
Què hermoso poema, no me cansarè de disfrutar cada linea y sentirme identificada muchas veces con cada uno de su bellos poemas, ahora lo que si pienso es que no se puede beber nuevamente lo que es letal para el corazoncito, hay que libar de otros jardines ;p, un placer leerlo estimado poeta, le dejo mis saludos afectuosos ;)
 
Qué suerte que después de todo al menos nos queda poesía. Qué difícil seria vivir sin ella.

Yo le agradezco mucho la valoración que da a este poema de palabras sencillas y sentimientos sentidos. Es muy generoso de su parte.

Un abrazo cordial, compañero.
Agradezco la respuesta a mi comentario y participo de ese pensar
que todavia la poesia es un reflejo de luz para el hombre actual.
saludos siempre de luzyabsenta
 
Què hermoso poema, no me cansarè de disfrutar cada linea y sentirme identificada muchas veces con cada uno de su bellos poemas, ahora lo que si pienso es que no se puede beber nuevamente lo que es letal para el corazoncito, hay que libar de otros jardines ;p, un placer leerlo estimado poeta, le dejo mis saludos afectuosos ;)

Tienes toda la razón, bella Lunah. Y ¿sabes? El poeta intuía que sucedería lo que sucedió. Por eso escribía, hace algún tiempo los versos siguientes:
"Desde ahora me duele tu ausencia,
tu ausencia que no se ha producido... " en un soneto que algunxs poetas tomaron a broma.

Se fuma y es venenoso. Se ingieren drogas, permitidas o no, y son venenosas. ¿Tiene alguna clase de disciplina lógica la conducta humana? Igual, se ama dos veces, o diez, así sea venenoso. Pero tienes razón. Y así el sentido haga parecer a los más hermosos jardines como apenas pobres bosques unicolores... hay que reencontrar lo perdido, hay que desintoxicarse.

Agradezco tus hermosas palabras. A mí también suelen gustarme mucho tus versos. Un saludo cordial.
 
todavia la poesia es un reflejo de luz para el hombre actual.

¿Sabe? Hace tal vez un año yo, de 52 años para aquel entonces, tuve la oportunidad de fungir como facilitador de un breve taller de poesía para adolescentes de entre 13 y 18 años, más o menos. Algunxs de ellxs llegaban al taller sin haber escrito jamás una línea. Muchachos y muchachas de un barrio agreste, marginado, lleno de taras sociales, carencias, pobreza y dificultades. Yo pensé que tendría como respuesta la indiferencia, el bostezo o a burla descalificadora. Pero me conseguí con lo contrario: una avidez inusitada de deseos de soñar, ganas de escribirse en papel, infinita y hermosa urgencia de expresarse bellamente. Esa experiencia me hizo entender que no hay nada que pueda contra la poesía. Ni la excesiva juventud, ni los palangres mentales de basura con los que la atacan para sacar provecho inmoral de ella dada su inexperiencia, ni la pobresa, ni nada, nada puede contra ella; está allí siempre, subyacente, esperando apenas una fisura por la cual mostrarse. Sí, compañero. Todavía la poesía es un reflejo de luz. Ojalá siempre lo pueda ser. Ojalá nadie encuentre manera de apagarla definitivamente.

Muchas gracias por haber estado aquí de nuevo. Se le saluda con respeto y admiración.
 
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Como la adelfa es tu amor:
Bella y venenosa flor.

De lo pasado y presente
por fin hoy me atrevo a hablar
con tu recuerdo vigente.

La madrugada te trae
desde húmeda distancia;
trae gris y tu fragancia
con la llovizna que cae.

Al pie de triste mañana
me reconvengo a mí mismo:
¿Cómo fue que te creí
si antes con igual cinismo
ya te habías ido de mí?

Mas la culpa no he de echarte
por lo que yo he permitido;
me quedo con lo vivido
así no pueda olvidarte.

¡Ya llegó el amanecer!
Y aunque es densa la neblina
de mi amor puedo entender

que eres flor de adelfa: hermosa,
y como ella, venenosa.


Enero y veneno, 2017. César Guevara

Ese veneno dulce del cual no se titubea para tomar, después de todo a nadie le quitan lo bailado ya disfrutado, aunque la resaca sea amarga, el recuerdo es un gran analgésico. Buen tema, un abrazo fuerte.
 
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Como la adelfa es tu amor:
Bella y venenosa flor.

De lo pasado y presente
por fin hoy me atrevo a hablar
con tu recuerdo vigente.

La madrugada te trae
desde húmeda distancia;
trae gris y tu fragancia
con la llovizna que cae.

Al pie de triste mañana
me reconvengo a mí mismo:
¿Cómo fue que te creí
si antes con igual cinismo
ya te habías ido de mí?

Mas la culpa no he de echarte
por lo que yo he permitido;
me quedo con lo vivido
así no pueda olvidarte.

¡Ya llegó el amanecer!
Y aunque es densa la neblina
de mi amor puedo entender

que eres flor de adelfa: hermosa,
y como ella, venenosa.


Enero y veneno, 2017. César Guevara


Muy bueno este poema querido amigo, hay que saber reconocer lo que como caballeros debemos olvidar, un abrasote pana mio y por ellas aunque mal paguen.
 
Muy bueno este poema querido amigo, hay que saber reconocer lo que como caballeros debemos olvidar, un abrasote pana mio y por ellas aunque mal paguen.

Seguro. Lo más difícil es resaltar lo hermoso a la par de lo no-hermoso con justicia estética. Y resaltar la responsabilidad propia. Casi nunca somos completamente no-responsables de lo que nos ocurre, casi nunca somos tampoco los únicos completamente responsables. Retratar todo eso en un poema es un reto, pero también un compromiso con la integridad personal.

Por ellas y por nosotros, mi pana. Que lo bueno siempre prevalezca. Siempre agradecido por la consideración que haces de mis letras.
 
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Como la adelfa es tu amor:
Bella y venenosa flor.

De lo pasado y presente
por fin hoy me atrevo a hablar
con tu recuerdo vigente.

La madrugada te trae
desde húmeda distancia;
trae gris y tu fragancia
con la llovizna que cae.

Al pie de triste mañana
me reconvengo a mí mismo:
¿Cómo fue que te creí
si antes con igual cinismo
ya te habías ido de mí?

Mas la culpa no he de echarte
por lo que yo he permitido;
me quedo con lo vivido
así no pueda olvidarte.

¡Ya llegó el amanecer!
Y aunque es densa la neblina
de mi amor puedo entender

que eres flor de adelfa: hermosa,
y como ella, venenosa.


Enero y veneno, 2017. César Guevara
Muy bonito poema melancólico que me ha encantado leerte. Un abrazo amigo.
 

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