Pequeño
como un granito de cristal,
sutil
como un beso,
era mi niño en mi vientre.
Saltaba él conmigo
en las mañanas de lluvia.
Siempre
mis manos le decían
lo que mis labios callaban.
En la noche de mi vientre
y en la noche de mi cama
se sosegaba su cuerpo,
se adormilaba mi alma,
atándolo a mi cariño,
meciéndolo en mis entrañas.
Pequeño como un suspiro
siempre me enamoraba.
Como la estrella que corre en el cielo
lo siento ahora,
libre como el pensamiento,
tenue como una amapola,
si la arrancas de si sitio
se le caen las hojas.
Pequeño
como un granito de cristal,
sutil
como un beso,
era mi niño en mi vientre.
Saltaba él conmigo
en las mañanas de lluvia.
Siempre
mis manos le decían
lo que mis labios callaban.
En la noche de mi vientre
y en la noche de mi cama
se sosegaba su cuerpo,
se adormilaba mi alma,
atándolo a mi cariño,
meciéndolo en mis entrañas.
Pequeño como un suspiro
siempre me enamoraba.
Como la estrella que corre en el cielo
lo siento ahora,
libre como el pensamiento,
tenue como una amapola,
si la arrancas de si sitio
se le caen las hojas.
como un granito de cristal,
sutil
como un beso,
era mi niño en mi vientre.
Saltaba él conmigo
en las mañanas de lluvia.
Siempre
mis manos le decían
lo que mis labios callaban.
En la noche de mi vientre
y en la noche de mi cama
se sosegaba su cuerpo,
se adormilaba mi alma,
atándolo a mi cariño,
meciéndolo en mis entrañas.
Pequeño como un suspiro
siempre me enamoraba.
Como la estrella que corre en el cielo
lo siento ahora,
libre como el pensamiento,
tenue como una amapola,
si la arrancas de si sitio
se le caen las hojas.
Pequeño
como un granito de cristal,
sutil
como un beso,
era mi niño en mi vientre.
Saltaba él conmigo
en las mañanas de lluvia.
Siempre
mis manos le decían
lo que mis labios callaban.
En la noche de mi vientre
y en la noche de mi cama
se sosegaba su cuerpo,
se adormilaba mi alma,
atándolo a mi cariño,
meciéndolo en mis entrañas.
Pequeño como un suspiro
siempre me enamoraba.
Como la estrella que corre en el cielo
lo siento ahora,
libre como el pensamiento,
tenue como una amapola,
si la arrancas de si sitio
se le caen las hojas.