Como la amapola---

María Baena

Miembro del Jurado
Miembro del equipo
Miembro del JURADO DE LA MUSA
Pequeño

como un granito de cristal,

sutil

como un beso,

era mi niño en mi vientre.



Saltaba él conmigo

en las mañanas de lluvia.



Siempre

mis manos le decían

lo que mis labios callaban.



En la noche de mi vientre

y en la noche de mi cama

se sosegaba su cuerpo,

se adormilaba mi alma,

atándolo a mi cariño,

meciéndolo en mis entrañas.



Pequeño como un suspiro

siempre me enamoraba.



Como la estrella que corre en el cielo

lo siento ahora,

libre como el pensamiento,

tenue como una amapola,

si la arrancas de si sitio

se le caen las hojas.

Pequeño

como un granito de cristal,

sutil

como un beso,

era mi niño en mi vientre.



Saltaba él conmigo

en las mañanas de lluvia.



Siempre

mis manos le decían

lo que mis labios callaban.



En la noche de mi vientre

y en la noche de mi cama

se sosegaba su cuerpo,

se adormilaba mi alma,

atándolo a mi cariño,

meciéndolo en mis entrañas.



Pequeño como un suspiro

siempre me enamoraba.



Como la estrella que corre en el cielo

lo siento ahora,

libre como el pensamiento,

tenue como una amapola,

si la arrancas de si sitio

se le caen las hojas.
 
Pequeño

como un granito de cristal,

sutil

como un beso,

era mi niño en mi vientre.



Saltaba él conmigo

en las mañanas de lluvia.



Siempre

mis manos le decían

lo que mis labios callaban.



En la noche de mi vientre

y en la noche de mi cama

se sosegaba su cuerpo,

se adormilaba mi alma,

atándolo a mi cariño,

meciéndolo en mis entrañas.



Pequeño como un suspiro

siempre me enamoraba.



Como la estrella que corre en el cielo

lo siento ahora,

libre como el pensamiento,

tenue como una amapola,

si la arrancas de si sitio

se le caen las hojas.

Pequeño

como un granito de cristal,

sutil

como un beso,

era mi niño en mi vientre.



Saltaba él conmigo

en las mañanas de lluvia.



Siempre

mis manos le decían

lo que mis labios callaban.



En la noche de mi vientre

y en la noche de mi cama

se sosegaba su cuerpo,

se adormilaba mi alma,

atándolo a mi cariño,

meciéndolo en mis entrañas.



Pequeño como un suspiro

siempre me enamoraba.



Como la estrella que corre en el cielo

lo siento ahora,

libre como el pensamiento,

tenue como una amapola,

si la arrancas de si sitio

se le caen las hojas.

Que hermoso poema!! una maravilla para recitar a los niños en el vientre....un gusto pasar...buen día!!
 
Pequeño

como un granito de cristal,

sutil

como un beso,

era mi niño en mi vientre.



Saltaba él conmigo

en las mañanas de lluvia.



Siempre

mis manos le decían

lo que mis labios callaban.



En la noche de mi vientre

y en la noche de mi cama

se sosegaba su cuerpo,

se adormilaba mi alma,

atándolo a mi cariño,

meciéndolo en mis entrañas.



Pequeño como un suspiro

siempre me enamoraba.



Como la estrella que corre en el cielo

lo siento ahora,

libre como el pensamiento,

tenue como una amapola,

si la arrancas de si sitio

se le caen las hojas.

Pequeño

como un granito de cristal,

sutil

como un beso,

era mi niño en mi vientre.



Saltaba él conmigo

en las mañanas de lluvia.



Siempre

mis manos le decían

lo que mis labios callaban.



En la noche de mi vientre

y en la noche de mi cama

se sosegaba su cuerpo,

se adormilaba mi alma,

atándolo a mi cariño,

meciéndolo en mis entrañas.



Pequeño como un suspiro

siempre me enamoraba.



Como la estrella que corre en el cielo

lo siento ahora,

libre como el pensamiento,

tenue como una amapola,

si la arrancas de si sitio

se le caen las hojas.
Un doloroso poema, María. Unos versos que se escapan entre la tristeza de una madre y la certeza de saberlo libre
sobre el universo. Muy lindo el poema. Saludos.
Azalea.
 

MundoPoesía se mantiene gracias a la publicidad y al apoyo (opcional) de nuestra comunidad.

♥ Hacer una donación
Atrás
Arriba