Marco Antonio Morales O.
Poeta que considera el portal su segunda casa
Sus lágrimas eran
livianas y suaves
como la primavera;
rezaba oraciones extrañas y raras
que solo ella sabía
como guardada que era,
las aves del cielo miraba
y levantando sus manos
como queriendo volar
cantaba a la tierra un canto de paz
como queriendo ser inmortal.
Como la primavera
se llamaba Señorita sin Tiempo
que leía en las noches
viejos libros de cuentos
y nunca su dinero gastaba
en perfume alguno
que manchara su cara.
Ella era una modista
que sus vestidos en casa hacía
y que por las mañanas
se alimentaba con un pan
y un vaso de leche.
Como la primavera
su aspecto a nadie engaña ahora
que ya señora de hogar
no sueña con nada
y más como la primavera
vive la realidad.
livianas y suaves
como la primavera;
rezaba oraciones extrañas y raras
que solo ella sabía
como guardada que era,
las aves del cielo miraba
y levantando sus manos
como queriendo volar
cantaba a la tierra un canto de paz
como queriendo ser inmortal.
Como la primavera
se llamaba Señorita sin Tiempo
que leía en las noches
viejos libros de cuentos
y nunca su dinero gastaba
en perfume alguno
que manchara su cara.
Ella era una modista
que sus vestidos en casa hacía
y que por las mañanas
se alimentaba con un pan
y un vaso de leche.
Como la primavera
su aspecto a nadie engaña ahora
que ya señora de hogar
no sueña con nada
y más como la primavera
vive la realidad.
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