¿Cómo nos relacionamos... para qué nos relacionamos?
Los entes que nos rodean ocupan en demasía el tiempo que debiéramos dedicar a nuestro propósito. El propósito del hombre en sus múltiples papeles es solo UNO.
Un marco de referencia idóneo es un hombre que se dirige al trabajo pensando en diferentes pendientes teniendo la distracción, como moneda de cambio, en su ruta.
Ya dejó de pensar en su vehículo, en los demás autos que transitan, en las luces del semáforo, en el agente de tránsito... en la bicicleta que circula en sentido contrario... ahora su mente está atiborrada de los pendientes que le aguardan en su escritorio.
Dejando de lado su “aquí y ahora” por atender lo que a su parecer es urgente.
Entonces su relación con el mundo que lo rodea se ve fracturada por distracciones. Pasando a un tercer plano la seguridad y resguardo del equilibrio urbano.
Si por el contrario, atiende su momento, su “aquí y ahora” tendría perfecta conciencia del cuadro que lo rodea, anticipando cualquier situación que ponga en riesgo su integridad física y la de sus semejantes.
Al proceder de manera descuidada, está cometiendo una falta de respeto monumental hacia el universo de personas que están fuera de su auto. Está mandando un mensaje claro:
“Me importa más hacer una llamada telefónica que resguardar tu vida”
“Es más importante mi prisa, que tu vida”
“Esta canción que está en la radio, vale más que todos los peatones de la acera”
Debemos dejar de preocuparnos por las cosas y ocuparnos por las personas. Incluida, por su puesto, la primera persona del singular.
El “Cómo nos relacionamos” es un tema muy vasto que requiere nuestra mayor atención y debate.
Los entes que nos rodean ocupan en demasía el tiempo que debiéramos dedicar a nuestro propósito. El propósito del hombre en sus múltiples papeles es solo UNO.
Un marco de referencia idóneo es un hombre que se dirige al trabajo pensando en diferentes pendientes teniendo la distracción, como moneda de cambio, en su ruta.
Ya dejó de pensar en su vehículo, en los demás autos que transitan, en las luces del semáforo, en el agente de tránsito... en la bicicleta que circula en sentido contrario... ahora su mente está atiborrada de los pendientes que le aguardan en su escritorio.
Dejando de lado su “aquí y ahora” por atender lo que a su parecer es urgente.
Entonces su relación con el mundo que lo rodea se ve fracturada por distracciones. Pasando a un tercer plano la seguridad y resguardo del equilibrio urbano.
Si por el contrario, atiende su momento, su “aquí y ahora” tendría perfecta conciencia del cuadro que lo rodea, anticipando cualquier situación que ponga en riesgo su integridad física y la de sus semejantes.
Al proceder de manera descuidada, está cometiendo una falta de respeto monumental hacia el universo de personas que están fuera de su auto. Está mandando un mensaje claro:
“Me importa más hacer una llamada telefónica que resguardar tu vida”
“Es más importante mi prisa, que tu vida”
“Esta canción que está en la radio, vale más que todos los peatones de la acera”
Debemos dejar de preocuparnos por las cosas y ocuparnos por las personas. Incluida, por su puesto, la primera persona del singular.
El “Cómo nos relacionamos” es un tema muy vasto que requiere nuestra mayor atención y debate.
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