JBR
Poeta que considera el portal su segunda casa
Como un ángel.
Fuerte brisa y viento en mi rostro
de las incesantes olas que golpean sin reposo
y el fatigante vuelo de gaviotas,
perdidas entre gritos y lamentos de un alma rota.
Puedo sentirlo y creo, que también puedo verlo,
que entre el suspiro de tu amor;
también puedo morir.
Porque un día, yo te quise a ti,
derramando la esencia de mi amor,
impregnando con besos de dulzura
tu golpeado corazón.
Ese que lloraba amargamente
Y que escondido en tristeza y soledad,
moría lentamente,
buscando enamorarse otra vez.
Por eso llegue yo
como un ángel a tu puerta,
para abrir las ventanas de la ilusión,
para decorar con mis abrazos;
cada pedazo y rincón de tu cuerpo.
Para decirte al oído, cuanto te quiero,
para entregarte de mi cielo, miles de estrellas
y con ellas, hacer sonreír a tu alma
y quedarme dormido junto a ti.
Hasta que llegue el alba.
Fuerte brisa y viento en mi rostro
de las incesantes olas que golpean sin reposo
y el fatigante vuelo de gaviotas,
perdidas entre gritos y lamentos de un alma rota.
Puedo sentirlo y creo, que también puedo verlo,
que entre el suspiro de tu amor;
también puedo morir.
Porque un día, yo te quise a ti,
derramando la esencia de mi amor,
impregnando con besos de dulzura
tu golpeado corazón.
Ese que lloraba amargamente
Y que escondido en tristeza y soledad,
moría lentamente,
buscando enamorarse otra vez.
Por eso llegue yo
como un ángel a tu puerta,
para abrir las ventanas de la ilusión,
para decorar con mis abrazos;
cada pedazo y rincón de tu cuerpo.
Para decirte al oído, cuanto te quiero,
para entregarte de mi cielo, miles de estrellas
y con ellas, hacer sonreír a tu alma
y quedarme dormido junto a ti.
Hasta que llegue el alba.