Alan Cuadrado
Poeta fiel al portal
Caminando por las calles vacías entendí por más
que debo ser polvo, el que se oculta bajo el calzado
el que arrastro diario desde la vista cansada hacia abajo
el polvo que he perdido al escombrar mis manos.
Un cigarro enciende la virtud de la filantropía
el de mostrarse como suspiro actuado y fingido
que he de buscar más allá, más incierto que el vino
un cigarro que apaga la vida latente en pulsaciones
Pulsaciones muertas, marchitas, un frio intenso
es el hielo del rostro, estacionado en las caricias
caricias salvajes y dolorosas, caricias de las tormentas
el abrazo de la brisa a ventarrones de una montaña cesa.
Soy el aura de la inspiración monocromática y absorta
soy el pez que se ha extraviado en un rio buscando el océano
soy dios, dios de creaciones inmensas, de creaciones falsas
soy el dios de una sola vestimenta, de un solo rostro, sin súbditos.
la luz hoy por hoy es una, la misma, la que ilumina los cuentos
la que irradia pasiones ocultas en las más inocentes intenciones
porque la luz duele, la luz sangra, la luz decepciona cuando se toca
por que toca lo más bajo, la vulgaridad de estos cuerpos que somos.
soy pobre, tan pobre que lo creo y siento cuando soy rico por momentos
soy vagabundo cuando cito los consejos más amargos, soy mendigo
soy tacaño, soy amargo, soy alcohólico, soy drogadicto, soy amante,
soy dinero, soy papel, tinta, lápiz, carne, soy y siempre soy yo.
no tengo a nadie, solo tengo estas palabras que sostienen la amargura
la amargura que oculta la desdicha de quienes ocultan su pobreza
nadie va por mí, nadie me ha detenido en mi camino y sigo caminando
soy el demonio, tengo todas sus enseñanzas distrayendo mi naturaleza.
soy la maldita naturaleza de dios, soy la pureza del escombro
soy el cataclismo ausente del mundo, bello hermoso y mundano
soy el humo de la reflexión, del cigarro y de este personaje estúpido
soy todo esto que dije de mí y que lamentablemente no soy.
que debo ser polvo, el que se oculta bajo el calzado
el que arrastro diario desde la vista cansada hacia abajo
el polvo que he perdido al escombrar mis manos.
Un cigarro enciende la virtud de la filantropía
el de mostrarse como suspiro actuado y fingido
que he de buscar más allá, más incierto que el vino
un cigarro que apaga la vida latente en pulsaciones
Pulsaciones muertas, marchitas, un frio intenso
es el hielo del rostro, estacionado en las caricias
caricias salvajes y dolorosas, caricias de las tormentas
el abrazo de la brisa a ventarrones de una montaña cesa.
Soy el aura de la inspiración monocromática y absorta
soy el pez que se ha extraviado en un rio buscando el océano
soy dios, dios de creaciones inmensas, de creaciones falsas
soy el dios de una sola vestimenta, de un solo rostro, sin súbditos.
la luz hoy por hoy es una, la misma, la que ilumina los cuentos
la que irradia pasiones ocultas en las más inocentes intenciones
porque la luz duele, la luz sangra, la luz decepciona cuando se toca
por que toca lo más bajo, la vulgaridad de estos cuerpos que somos.
soy pobre, tan pobre que lo creo y siento cuando soy rico por momentos
soy vagabundo cuando cito los consejos más amargos, soy mendigo
soy tacaño, soy amargo, soy alcohólico, soy drogadicto, soy amante,
soy dinero, soy papel, tinta, lápiz, carne, soy y siempre soy yo.
no tengo a nadie, solo tengo estas palabras que sostienen la amargura
la amargura que oculta la desdicha de quienes ocultan su pobreza
nadie va por mí, nadie me ha detenido en mi camino y sigo caminando
soy el demonio, tengo todas sus enseñanzas distrayendo mi naturaleza.
soy la maldita naturaleza de dios, soy la pureza del escombro
soy el cataclismo ausente del mundo, bello hermoso y mundano
soy el humo de la reflexión, del cigarro y de este personaje estúpido
soy todo esto que dije de mí y que lamentablemente no soy.
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