Piedad Acosta Ruiz
Poeta recién llegado
Como una asustadiza niña,
como un niño en medio del paraíso,
la Doctora Patricia,
maravillada en su hogar le recibió,
con miles de abrazos su vida compartían
por su nobleza hasta el final le prefirió.
Cada rincón de su morada,
de ternura colmó,
con sus saltos y largas esperas,
con su especial nobleza y dulzura,
alegraba milagrosamente sus tristezas.
Era el gato más noble de CIESOR,
el gran Filipo, amigo inseparable,
del tic, tac del imperdonable reloj,
no se escapó;
sus fieles detalles le harán memorable.
Así pensó, así dijo, y así hizo la afortunada
Protectora de Filipo, la Doctora Patricia,
cuando éste inexorablemente partió…
….Y ahora que no estás mi bondadoso Filipo,
me armaré de valor para seguir cuidando,
aquellas criaturas, que como hijos,
en mis manos,
ha puesto el Creador.