jose villa
Poeta que considera el portal su segunda casa
me iré a bangladesh
buscaré un cuarto a las afueras de dakha
conoceré a una chica de 14 que se ofrecerá a tener mis hijos
¿para qué quiero tener hijos? me preguntaré a veces
pero los tendré de todos modos
primero uno y luego ocho más
viviremos todos apretados entre cuatro paredes
y los piojos y las liendres bullirán en nuestras camas
el techo del cuarto será una simple lámina acartonada
y cuando llegue el monzón inundará muestra habitación
rebuscaré entre las montañas de desperdicios del tiradero municipal
para llevarles comida a mis hambrientos hijos
y en invierno la ciudad nos regalará cobijas para cubrirnos del frío
ellos crecerán flacos y malnutridos y no serán felices
sus escuálidos cuerpos se llenarán de manchas y protuberancias
y extraños bichos colmarán sus intestinos y sus pulmones
me verán siempre con ojos de odio y se drogarán
aprenderán a cazar ratas y mapaches
se empezarán a prostituir apenas rebasada la niñez
y tres o cuatro de ellos enfermarán de sida antes de los 18
los tres o cuatro restantes acabarán siendo raptados o asesinados
aunque tal vez alguno sobreviva y logre emigrar a china o a corea
si bien lo más seguro es que no sobreviva ninguno
yo pasaré los años escuchando el viento soplar sobre las llanuras
y mirando los destellos de la luz del sol al incidir sobre las aguas del buriganga
perderé todos los dientes y el pelo
y antes de los 60 la memoria
mis últimos años los pasaré sin pronunciar palabra alguna, casi sin moverme
la gente empezará a decir que soy un hombre sabio, un iluminado
y vendrán de lejanos lugares a preguntarme cosas
yo escribiré para ellos de vez en cuando con un palito de madera
algún garabato en el piso de tierra delante de la puerta de mi casa
y bastará con eso para convertirme en objeto de veneración
supongo que al cabo de un tiempo yo me empezaré a creer la cosa
y los garabatos que escriba en el piso se irán volviendo más complejos
empezaré a trazar espirales cruzadas por extraños símbolos
y de vez en cuando algún jeroglífico
los fines de semana que haya más gente simularé convulsiones
y mi fama crecerá vertiginosamente cuando las noticias digan
que un ciego volvió a ver después de tocar mi cráneo
y que una vírgen quedó preñada del espíritu santo luego de visitarme
cuando volvía a su pueblo en un camión donde viajaban 80 albañiles
el gobernador de la provincia acudirá a verme
y dará órdenes de que me sea construida una casa con jacuzzi
kawasaki me regalará una motoneta
y las dos hijas adolescentes de mi vecino vendrán a vivir conmigo
desde luego echaré a mi anciana y desdentada esposa de la casa
y a finales de año emprenderé una gira de salvación y compenetración
que me llevará a recorrer una docena de países
y en cuyo transcurso compenetraré a todas las mujeres que se pueda
al final contrataré a dos o tres viejos calvos que se me parezcan
para que se hagan pasar por mí a cambio de la mitad de las ganancias
que obtengan diciéndole a la gente "el poder de cambiar está en tu mente"
mientras yo termino mis días meditando sobre la fugacidad de las cosas
y paseando en motoneta por los campos de la toscana
en compañía de la hermosa chica italiana que a mi muerte
escribirá mi biografía y le pondrá por título
"el monje que me comió el coño aquel verano"
buscaré un cuarto a las afueras de dakha
conoceré a una chica de 14 que se ofrecerá a tener mis hijos
¿para qué quiero tener hijos? me preguntaré a veces
pero los tendré de todos modos
primero uno y luego ocho más
viviremos todos apretados entre cuatro paredes
y los piojos y las liendres bullirán en nuestras camas
el techo del cuarto será una simple lámina acartonada
y cuando llegue el monzón inundará muestra habitación
rebuscaré entre las montañas de desperdicios del tiradero municipal
para llevarles comida a mis hambrientos hijos
y en invierno la ciudad nos regalará cobijas para cubrirnos del frío
ellos crecerán flacos y malnutridos y no serán felices
sus escuálidos cuerpos se llenarán de manchas y protuberancias
y extraños bichos colmarán sus intestinos y sus pulmones
me verán siempre con ojos de odio y se drogarán
aprenderán a cazar ratas y mapaches
se empezarán a prostituir apenas rebasada la niñez
y tres o cuatro de ellos enfermarán de sida antes de los 18
los tres o cuatro restantes acabarán siendo raptados o asesinados
aunque tal vez alguno sobreviva y logre emigrar a china o a corea
si bien lo más seguro es que no sobreviva ninguno
yo pasaré los años escuchando el viento soplar sobre las llanuras
y mirando los destellos de la luz del sol al incidir sobre las aguas del buriganga
perderé todos los dientes y el pelo
y antes de los 60 la memoria
mis últimos años los pasaré sin pronunciar palabra alguna, casi sin moverme
la gente empezará a decir que soy un hombre sabio, un iluminado
y vendrán de lejanos lugares a preguntarme cosas
yo escribiré para ellos de vez en cuando con un palito de madera
algún garabato en el piso de tierra delante de la puerta de mi casa
y bastará con eso para convertirme en objeto de veneración
supongo que al cabo de un tiempo yo me empezaré a creer la cosa
y los garabatos que escriba en el piso se irán volviendo más complejos
empezaré a trazar espirales cruzadas por extraños símbolos
y de vez en cuando algún jeroglífico
los fines de semana que haya más gente simularé convulsiones
y mi fama crecerá vertiginosamente cuando las noticias digan
que un ciego volvió a ver después de tocar mi cráneo
y que una vírgen quedó preñada del espíritu santo luego de visitarme
cuando volvía a su pueblo en un camión donde viajaban 80 albañiles
el gobernador de la provincia acudirá a verme
y dará órdenes de que me sea construida una casa con jacuzzi
kawasaki me regalará una motoneta
y las dos hijas adolescentes de mi vecino vendrán a vivir conmigo
desde luego echaré a mi anciana y desdentada esposa de la casa
y a finales de año emprenderé una gira de salvación y compenetración
que me llevará a recorrer una docena de países
y en cuyo transcurso compenetraré a todas las mujeres que se pueda
al final contrataré a dos o tres viejos calvos que se me parezcan
para que se hagan pasar por mí a cambio de la mitad de las ganancias
que obtengan diciéndole a la gente "el poder de cambiar está en tu mente"
mientras yo termino mis días meditando sobre la fugacidad de las cosas
y paseando en motoneta por los campos de la toscana
en compañía de la hermosa chica italiana que a mi muerte
escribirá mi biografía y le pondrá por título
"el monje que me comió el coño aquel verano"
Última edición: