Compartiendo eternidad
Como un suspiro en el aire,
como el tiempo eterno
eran tus roces,
tus besos apenas profundos,
igual que pájaros en el corazón.
Era una delicia compartida
y un adiós prolongado.
Solo el deseo nos unía,
una atracción fuerte como una roca,
delicada como la seda,
pero que nos ataba
a pesar de la razón.
Solo tu muerte
me separo de ti,
del fracaso que hubiera sido.
Ya no existe el tiempo
como no existía
cuando nos abrazábamos.
Como un suspiro en el aire,
como el tiempo eterno
eran tus roces,
tus besos apenas profundos,
igual que pájaros en el corazón.
Era una delicia compartida
y un adiós prolongado.
Solo el deseo nos unía,
una atracción fuerte como una roca,
delicada como la seda,
pero que nos ataba
a pesar de la razón.
Solo tu muerte
me separo de ti,
del fracaso que hubiera sido.
Ya no existe el tiempo
como no existía
cuando nos abrazábamos.