Torralex
Poeta fiel al portal
La ciudad quedó vacía,
la Primavera recogió sus cosas,
se ha marchado con la lluvia,
con ese perfume a vida de la tierra,
con las flores y colores bajo el brazo.
Solo el Viento barre las calles,
llevándose las palabras, los besos,
arranca las hojas del árbol
que guarda nuestros nombres.
Solo el Viento me avisa
que estuviste recorriendo
la ciudad como yo,
dejando las huellas de tu esencia
en cada parque, plaza, esquina.
La Primavera y el Viento
¡Par de cómplices perfectos!
Una, vuelve cada año,
como evocando el recuerdo;
el otro, no se cansa de traerme
un puñado de versiones sobre ti,
del incienso de tu piel
o la fascinante estructura de tus ojos,
como pasa en los diarios
circulando por toda la capital,
chocando puertas cerradas
de los que, como nosotros...
ya no están.
la Primavera recogió sus cosas,
se ha marchado con la lluvia,
con ese perfume a vida de la tierra,
con las flores y colores bajo el brazo.
Solo el Viento barre las calles,
llevándose las palabras, los besos,
arranca las hojas del árbol
que guarda nuestros nombres.
Solo el Viento me avisa
que estuviste recorriendo
la ciudad como yo,
dejando las huellas de tu esencia
en cada parque, plaza, esquina.
La Primavera y el Viento
¡Par de cómplices perfectos!
Una, vuelve cada año,
como evocando el recuerdo;
el otro, no se cansa de traerme
un puñado de versiones sobre ti,
del incienso de tu piel
o la fascinante estructura de tus ojos,
como pasa en los diarios
circulando por toda la capital,
chocando puertas cerradas
de los que, como nosotros...
ya no están.
Torralex