Aisha Baranowska
Poeta que considera el portal su segunda casa
hay quien no comprende
algo apenas humano...
algo para nada
fuera de este mundo
algo simple y sencillo
algo bello y hermoso
algo que uno ansía
mientras que otros desprecian...
algo que de tan profano
se ha hecho sagrado
una necesidad profunda y aguda
un anhelo insatisfecho
una vida desde siempre soñada
de ser para alguien
como un animal hambriento...
con su zapato de almohada
mientras duerma...
como una tempestad del sentimiento -
como un fuego ardiente del amor
donde todo vale, sin temor...
de cantar su alabanza
de día y de noche -
y por besar la mano que nos cuida y nos alimenta
su roce tan querido, tan ansiado -
¡morir cincuenta veces...!
prefiriendo a la indiferencia
una patada...
dando gracias con toda la existencia -
con cada aliento
con cada palabra dicha
cada pequeña acción...
y ofrendarle algo más que el corazón -
a aquél que lo merezca...
que despierte tal pasión -
que encienda dentro nuestro la llama...
siempreviva ansiedad
¡una sed tremenda que sólo Él podrá saciar...!
y estar ante Él, humilde y dócil
su presencia fugaz apreciando demasiado
para levantar la cabeza y atreverse
a mirar en sus ojos
para ver ahí
solamente el desprecio...
y sentirse tan nadie
y sentirse tan bien
¡de rodillas...!
que su voz sonora
nos acaricie el alma -
mientras en su ausencia
aullamos de dolor
que nos produce el frío en la piel
una piel joven de veintisiete años
la que nadie nunca toca...
[14/03/2015]
algo apenas humano...
algo para nada
fuera de este mundo
algo simple y sencillo
algo bello y hermoso
algo que uno ansía
mientras que otros desprecian...
algo que de tan profano
se ha hecho sagrado
una necesidad profunda y aguda
un anhelo insatisfecho
una vida desde siempre soñada
de ser para alguien
como un animal hambriento...
con su zapato de almohada
mientras duerma...
como una tempestad del sentimiento -
como un fuego ardiente del amor
donde todo vale, sin temor...
de cantar su alabanza
de día y de noche -
y por besar la mano que nos cuida y nos alimenta
su roce tan querido, tan ansiado -
¡morir cincuenta veces...!
prefiriendo a la indiferencia
una patada...
dando gracias con toda la existencia -
con cada aliento
con cada palabra dicha
cada pequeña acción...
y ofrendarle algo más que el corazón -
a aquél que lo merezca...
que despierte tal pasión -
que encienda dentro nuestro la llama...
siempreviva ansiedad
¡una sed tremenda que sólo Él podrá saciar...!
y estar ante Él, humilde y dócil
su presencia fugaz apreciando demasiado
para levantar la cabeza y atreverse
a mirar en sus ojos
para ver ahí
solamente el desprecio...
y sentirse tan nadie
y sentirse tan bien
¡de rodillas...!
que su voz sonora
nos acaricie el alma -
mientras en su ausencia
aullamos de dolor
que nos produce el frío en la piel
una piel joven de veintisiete años
la que nadie nunca toca...
[14/03/2015]