Con calma y serenidad,
Cada amago de tormenta,
Me enseña con claridad,
el lugar lo que sustenta.
En el viento encuentro voz,
Que susurra sin estruendo,
Y al corazón doy su calor,
con cada paso que emprendo.
El miedo es solo un eco fiel,
que se disuelve en la brisa,
Y en la calma, el alma ve
que la paz siempre se avisa.
Así, bajo cielos grises,
me hallo firme, sin temores,
Y pues sé que tras las raíces
crecen frescos, los amores.
Cada amago de tormenta,
Me enseña con claridad,
el lugar lo que sustenta.
En el viento encuentro voz,
Que susurra sin estruendo,
Y al corazón doy su calor,
con cada paso que emprendo.
El miedo es solo un eco fiel,
que se disuelve en la brisa,
Y en la calma, el alma ve
que la paz siempre se avisa.
Así, bajo cielos grises,
me hallo firme, sin temores,
Y pues sé que tras las raíces
crecen frescos, los amores.
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