Irelia
Poeta fiel al portal
El pasar de los años, jamás menguaran tu recuerdo,
así pase toda la vida, batallando con la desmemoria.
Todos esos hermosos momentos, de los cuales me aferro,
te prometo, seguirán formando parte de nuestra historia.
En mis manos, aún guardo la sensación de tocarte el cabello,
color algodón, textura terciopelo; fisonomía de tu caminar por la vida.
Cierro mis ojos y aún te observo, bordando, cociendo, consintiéndonos,
entregándonos tu humilde amor, el mas puro sentimiento.
Hay instantes en que percibo tu olor en silencio,
con ello he descubierto, que puedo sentirte de una forma muy especial.
Recuerdo tu manera de despedirte, cuando agitabas tu manita al viento,
brindando la dulce melodía, que se desprendía de tu sonrisa tímida.
Estas letras…no son para revivir el duelo de mis versos,
ellas traen consigo el avivamiento de tu alegría.
Y si bien no es fácil sobrellevar tu partida, sin lamentos…
jamás permitiré que te vean, con un tono gris melancolía.
Si tendría que escribir mil poemas para eternizar tu recuerdo,
créeme, no alcanzarían los lienzos.
Pase lo que pase, seguirás en mi corazón, hasta el final de mis tiempos,
porque mi amor hacia ti es, perpetuo.
Eres el arcoiris que le da color a la unión familiar,
por siempre serás el sentimiento que nos mantendrá juntos,
más allá de los linderos, de la eternidad.
Para ti, abuelita Maria Magdalena…
Por Irelia C. Rodrìguez S.
Noviembre, 2010
así pase toda la vida, batallando con la desmemoria.
Todos esos hermosos momentos, de los cuales me aferro,
te prometo, seguirán formando parte de nuestra historia.
En mis manos, aún guardo la sensación de tocarte el cabello,
color algodón, textura terciopelo; fisonomía de tu caminar por la vida.
Cierro mis ojos y aún te observo, bordando, cociendo, consintiéndonos,
entregándonos tu humilde amor, el mas puro sentimiento.
Hay instantes en que percibo tu olor en silencio,
con ello he descubierto, que puedo sentirte de una forma muy especial.
Recuerdo tu manera de despedirte, cuando agitabas tu manita al viento,
brindando la dulce melodía, que se desprendía de tu sonrisa tímida.
Estas letras…no son para revivir el duelo de mis versos,
ellas traen consigo el avivamiento de tu alegría.
Y si bien no es fácil sobrellevar tu partida, sin lamentos…
jamás permitiré que te vean, con un tono gris melancolía.
Si tendría que escribir mil poemas para eternizar tu recuerdo,
créeme, no alcanzarían los lienzos.
Pase lo que pase, seguirás en mi corazón, hasta el final de mis tiempos,
porque mi amor hacia ti es, perpetuo.
Eres el arcoiris que le da color a la unión familiar,
por siempre serás el sentimiento que nos mantendrá juntos,
más allá de los linderos, de la eternidad.
Para ti, abuelita Maria Magdalena…
Por Irelia C. Rodrìguez S.
Noviembre, 2010
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