En el horizonte se extravió mi mirada,
con el ocaso se cerraban las persianas de mi alma
llevándose consigo sueños de un amor,
crepúsculo vespertino calando en mis pupilas
reflejos de luz otorgando esplendor a mi morada;
contemplando en silencio hasta desaparecer
la sombra de mi silueta que me acompañaba.
El tiempo se congeló en la razón
se detuvieron los pensamientos,
en un laberinto de tiesas imágenes
caminaron mis sueños tejidos con anhelos
en hilos de un te quiero que se desvanece
por las horas vacías de tus días sin memoria.
Estrellas de esperanza brillan aún en mi cielo,
que la estela de un recuerdo te hable de mí
y esta noche que se ha vuelto gris por la bruma,
partículas suspendidas de mi corazón,
lleve a tu mente ecos de mi voz
surcando el océano del olvido
donde naufraga los sentimientos...
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