Orfelunio
Poeta veterano en el portal
Con la Gala balag
-A veg, escuchad, hoy vamos a contag del uno al cien pego lo vamos a haceg cantando.
Roberto levantó la mano.
-Dime, Gobegt, qué me quieges pjeguntag…
-Señorita, perdone pero, cantar, y a la vez contar va a ser muy difícil, por lo menos para mí, que no soy francés.
-Pego Gobegt, se tgata de cantag los númegos.
-Ah, vale señorita, pues canten los números.
-Vamos allá, -dijo la seño-.
Uno y dos, tges y cuatgo, cinco, seis…, siete, ocho, nueve y dies…
-¡Gobegt!, ¿qué pasa ahoga, que no sigues a tus compañegos?
-Pasan dos cosas, señorita; una es que no sé cuál soy, y otra que no sé cantar. Además, estaban todos tan ausentes, tan ausentes estaban, que después de su gallo discurso no se enteraron de nada.
-Pego de quién estás hablando, Gobegt…
-De los números que no han venido, señorita.
Era una tarde gris,
de tanto frió,
tan distante de ti,
tan lejana, amor mío,
tan ajena de mí,
que de tanto, y tanto frío,
amor mío…, me morí.
-Miga Gobegt, lo pigmego que debes haceg es atendeg en clase y no dedicagte a escribig notitas. Dame inmediatamente ese papel que tienes en la mano. Vamos a veg… Pero esto no es tuyo Gobegt, es de sog Juana Inés o de San Juan de la Croix. Por esto te voy a poneg un castigo, y es que cantes los númegos conmigo.
-Pero señorita, si acaba de decir que el papel no es mío, sino del de la croix.
Pagamount sin bel,
lentianda moi,
vologapid hui,
pagamix dentoi,
video jeux gemix,
ecuté tgoi clics
sug la mountain bike,
et la bike mountaine,
up a la montaine,
down de la big bike
pour avoig du l’eau
de la sex fontaine.
Mi señogita pija,
yo no sé contag,
el fgancés que elija
paga el paladag,
ya sabe muy bien
que el inglés de mal,
como el mal inglés,
no segé yo quien
pog el numbeg one.
Castigado esté
pog el vegso san,
pego déjeme
del cogal contag,
esas cabgas que,
diegon por falag,
al balag balag.
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