Alex Courant
Poeta adicto al portal
Con la luz apagada te desnudo,
palmo a palmo te toco como un ciego,
y empiezan nuestros besos con su juego
y acaban nuestros cuerpos en un nudo.
Cuanto más insistente y más agudo,
cuanto más aromático el espliego,
que mana de tu sexo en dulce ruego
mi corazón palpita más tozudo.
En la carne ferviente de tu entraña,
mi blanca daga, pródiga se abisma;
entonces gimes y, con voz extraña,
me conminas, me induces y me alientas,
a despojarte de la vida misma
entre punciones, ávidas y lentas.
palmo a palmo te toco como un ciego,
y empiezan nuestros besos con su juego
y acaban nuestros cuerpos en un nudo.
Cuanto más insistente y más agudo,
cuanto más aromático el espliego,
que mana de tu sexo en dulce ruego
mi corazón palpita más tozudo.
En la carne ferviente de tu entraña,
mi blanca daga, pródiga se abisma;
entonces gimes y, con voz extraña,
me conminas, me induces y me alientas,
a despojarte de la vida misma
entre punciones, ávidas y lentas.
::