Marah
Poeta que considera el portal su segunda casa
(Prosa poética)
Soledad: tú que eres tan solemne:
bésame la humedad de los ojos, ¿veis?
son mis lágrimas las del roble
porque el roble también llora ¡cómo un niño!
De árbol a arbusto…de arbusto a ramuja seca,
¡Ay, cómo gime mi roble, el que regio siempre fue!
Converso con las hojas
con las cáscaras…con las raíces…y no hay respuesta.
Mas las flores que fusilan a la primavera
con canto luctuoso me responden desde la oscuridad.
Son flores mustias muy antiguas que quedaron
como rastro de lo que fue aquel roble
en la época de mis abuelos
comparable con lo que de mí queda ya sin siquiera
las flores marchitas…
¡Es mi árbol gemelo…mi interlocutor!
¿De qué sirven mis abonos mis ternuras diarias
con sus raíces?
Solo muge de tristeza porque la luz no alcanza,
más el hogar cálido que sus caricias daba
también la sombra absorbe: ¡Un vacío sin límite!
¡Qué triste ver morir lo que siempre fue
mi albórbola de amor! Aquí en el césped tan florido
languidece lleno de ausencia...!
¡Soledad, tú que me escuchas, tú que eres tan conservadora,
dale de beber a mi árbol tus aguas en reservas
porque mi fuente está egoísta…donde tú solo sabes…!