sercas812
Poeta fiel al portal
Hay un grito en alguna parte
encerrado como hombre sin barrotes
con su garganta lacerada
lleno de nudos que ahorcan sus estrellas
y más abajo,
entre sus carriles viscerales,
heridas de relámpago
lamidas por los huracanes,
azotadas por el viento intenso
de las melenas de una caballada
que se viene sobre su tropo
a ruidos de sangre de palabras,
de sordera incontenible que grita.
Vos en cambio estás ahí,
sangrando a que te bese desnuda,
silencio a la llegada de la saliva
hambrienta, convulsionada,
danzando sobre el paladar de tus ojos cerrados.
Tenemos el tiempo en las manos
y una abundancia de células yuxtapuestas.
Y entonces hay un grito en alguna parte
encerrado como hombre sin barrotes
que te recibe apoyado en la pared
cual si fuese un crisantemo recién cortado.
Me hubiera gustado llorar
lleno de nudos que ahorcan sus estrellas
y más abajo,
eso que se abre como la tapa de un sótano
y deja al desnudo toda la carne que tengo,
eso que sucede simplemente tan pequeña
dulce muerte y resurrección
ocurre como un tiempo inmenso:
pero no hay lágrimas.
Tú estás ahí,
con los ojos cerrados.
encerrado como hombre sin barrotes
con su garganta lacerada
lleno de nudos que ahorcan sus estrellas
y más abajo,
entre sus carriles viscerales,
heridas de relámpago
lamidas por los huracanes,
azotadas por el viento intenso
de las melenas de una caballada
que se viene sobre su tropo
a ruidos de sangre de palabras,
de sordera incontenible que grita.
Vos en cambio estás ahí,
sangrando a que te bese desnuda,
silencio a la llegada de la saliva
hambrienta, convulsionada,
danzando sobre el paladar de tus ojos cerrados.
Tenemos el tiempo en las manos
y una abundancia de células yuxtapuestas.
Y entonces hay un grito en alguna parte
encerrado como hombre sin barrotes
que te recibe apoyado en la pared
cual si fuese un crisantemo recién cortado.
Me hubiera gustado llorar
lleno de nudos que ahorcan sus estrellas
y más abajo,
eso que se abre como la tapa de un sótano
y deja al desnudo toda la carne que tengo,
eso que sucede simplemente tan pequeña
dulce muerte y resurrección
ocurre como un tiempo inmenso:
pero no hay lágrimas.
Tú estás ahí,
con los ojos cerrados.