Con pasitos cortos
por un senderito rodeado de acacias
busco mi reposo.
Y la tarde hermosa
rauda se me escapa a lomos de un verso
trota que te trota.
Encontré en mi libro
fallidas promesas con borrosas letras
y un marchito lirio.
El furtivo beso
que me robo el alma, me dejó cautiva
de tu encantamiento.
Mas, cuánto ha llovido
en mí desde entonces, cuánta de esa magia
quedó en el camino.
Mi corazón roto por el senderito
rodeado de acacia
halló su reposo.
Última edición:
::