Mateo García Victoria
Poeta recién llegado
Ya no siento dentro de mi corazón,
ya lo suspiros no tienen ninguna razón,
el día y la noche no tienen ningún color.
Y tu aroma es inalcanzable,
tu elixir del eterno vivir ya no es para mi
ni tu latir, ni como sentir el tacto de tu piel en mi.
Llueven almas de mármol en este cielo cubierto
por nubes grises y gotas amargas
que me recuerdan tu partir,
te fuiste de esta vida y mi despido,
aquel que nunca te di,
ahora se pierde en el olvido
de todo lo que has vivido,
de todo lo que pudiste vivir y
te siento tan cerca como lejos,
mi corazón en invierno y
mis lagrimas ardiendo
palpitantes como los pulsos
que nunca pude librar por ti y
aunque pensando que ya eres libre no puedo resistir,
mis pies en esta tierra que me pide volar.
Para poderte alcanzar y dejar al azar que
las guerras en mi corazón pueda librar y
así acordar la paz que rompa mi armazón.
para volverte a encontrar.
ya lo suspiros no tienen ninguna razón,
el día y la noche no tienen ningún color.
Y tu aroma es inalcanzable,
tu elixir del eterno vivir ya no es para mi
ni tu latir, ni como sentir el tacto de tu piel en mi.
Llueven almas de mármol en este cielo cubierto
por nubes grises y gotas amargas
que me recuerdan tu partir,
te fuiste de esta vida y mi despido,
aquel que nunca te di,
ahora se pierde en el olvido
de todo lo que has vivido,
de todo lo que pudiste vivir y
te siento tan cerca como lejos,
mi corazón en invierno y
mis lagrimas ardiendo
palpitantes como los pulsos
que nunca pude librar por ti y
aunque pensando que ya eres libre no puedo resistir,
mis pies en esta tierra que me pide volar.
Para poderte alcanzar y dejar al azar que
las guerras en mi corazón pueda librar y
así acordar la paz que rompa mi armazón.
para volverte a encontrar.