hernanchi95
Poeta recién llegado
¡Como los envidio a ustedes muertos!;
El silencio poseen en eternidad,
La paz los envuelve en soledad,
Y nunca dejarán del Señor su huerto.
La mundana inmundicia me abunda,
Llenandome de recuerdos del ayer;
No queda mucho aún por ver,
En esta que es mi historia nauseabunda.
Al borde del puente te recuerdo;
Me pedías paz y sólo ellos pueden,
Cuando alcanzar la posteridad deben,
En su último día de estar cuerdos.
La ausencia del mañana nos reconforta;
Volvemos nuestras caras al presente,
Donde en dichas vidas ya nada importa;
¿Esa historia querías que te cuente?.
Esteban, ¿dónde te fuiste, amigo?;
Te olvidaste de lo más importante:
Debías llevarme allá arriba contigo,
Para que ya no pueda extrañar el antes.
El silencio poseen en eternidad,
La paz los envuelve en soledad,
Y nunca dejarán del Señor su huerto.
La mundana inmundicia me abunda,
Llenandome de recuerdos del ayer;
No queda mucho aún por ver,
En esta que es mi historia nauseabunda.
Al borde del puente te recuerdo;
Me pedías paz y sólo ellos pueden,
Cuando alcanzar la posteridad deben,
En su último día de estar cuerdos.
La ausencia del mañana nos reconforta;
Volvemos nuestras caras al presente,
Donde en dichas vidas ya nada importa;
¿Esa historia querías que te cuente?.
Esteban, ¿dónde te fuiste, amigo?;
Te olvidaste de lo más importante:
Debías llevarme allá arriba contigo,
Para que ya no pueda extrañar el antes.