El día contigo transcurre entre pugna y reproche;
eres la suma de madre, padre y juez que,
convertida en firme muro contienes los bríos del potro desbocado.
Inflexible rechazas ser cómplice,
prefieres ser redentor y verdugo
o en el mejor de los casos conciliador.
Al final de la jornada,
teconviertes en deliciosa hada de aretes negros,
señal para tirarnos en la almohada que consume el mismo deseo
y que confirma, conciencia;
eres la dama de mis mejores noches.
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