Jesus Arriaza
Poeta recién llegado
Debí ir tras de ti, ¿verdad?
en el preciso instante en que volaste, te debí atrapar,
quizá esperé demasiado y ya no te encuentre,
no ahí donde te amé hasta el cansancio,
tampoco aquí donde te intento recordar.
Sí, debí ir tras de ti,
hoy aquel orgullo también me ha dejado,
la nostalgia no invitada siempre habla de ti,
cuenta las historias tuyas,
aquellas que ya sé, aquellas que viví.
Ya no sé qué busco, tampoco sé el porqué,
pero basta con sentir, con imaginar tal vez,
el símil de tu aroma por donde sea que camino,
para que, cuál perro perdido tras su dueño,
busque entre caras para no verte nunca ahí.
Qué desperdicio, vivir a la espera de lo que ya fue,
con la esperanza por el piso, sostenida por la poca fe,
con la verdad ante el espejo que evito mirar,
con la vida cansada, con rencores a mí mismo,
por haberte amado tanto y atreverme a perder.
en el preciso instante en que volaste, te debí atrapar,
quizá esperé demasiado y ya no te encuentre,
no ahí donde te amé hasta el cansancio,
tampoco aquí donde te intento recordar.
Sí, debí ir tras de ti,
hoy aquel orgullo también me ha dejado,
la nostalgia no invitada siempre habla de ti,
cuenta las historias tuyas,
aquellas que ya sé, aquellas que viví.
Ya no sé qué busco, tampoco sé el porqué,
pero basta con sentir, con imaginar tal vez,
el símil de tu aroma por donde sea que camino,
para que, cuál perro perdido tras su dueño,
busque entre caras para no verte nunca ahí.
Qué desperdicio, vivir a la espera de lo que ya fue,
con la esperanza por el piso, sostenida por la poca fe,
con la verdad ante el espejo que evito mirar,
con la vida cansada, con rencores a mí mismo,
por haberte amado tanto y atreverme a perder.