Angel Virgilio
Poeta que considera el portal su segunda casa
Elocuencia de una melodía
en la retina del invierno,
fraguado propósito
de caer negra como corchea.
Autoinmune te alargas umbilical
como quien decodifica el meridiano
me cubre tu buscador de verdades,
luna que hace de su reino el día
como sol que colora tardes.
Parece que Luz quiere dormir conmigo
en Canaán.
Acotejo el atrio hasta sangrar partituras
a pesar de triángulos y metafísica.
El horóscopo muere de cáncer,
lo mío es virgo por constelación
y
una botella de rio con puente en
el tintero del teclado.
Estoy enclaustrado en el dosmil
con viceversas de sobresaltos
y vientos apocalípticos,
su as luminoso me enjaula
esquirlas de invenciones-
estoy aferrado a la luz.
Más allá de pájaros prefabricados ,
y boletos a montones
la antigüedad la deje de armar
a partir de cigarrillos con telarañas en el esófago
pero luz en su armadura de sesenta y tres
no sufre apagones
y desde su rascacielos lúgubres
me invita a Canaán.
La vida se redondea,
el attic de acomodo gira en su nudo.
Mis labios obsoletos se tornan mejillones,
mi cama mal vestida se desnuda hirsuta,
frescos del sentido del tacto y quejidos rojos.
Todos dormiremos
como decir moriremos.
“ Tres cincuenta y seis”.
Presiento:
que luz solo quería una conflagración conmigo,
y se invento por envolturas
un concierto de Canas pintadas
que bautizo Canaán.
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