Fabiola Montes
Poeta asiduo al portal
En un destello de iluminación
(tal vez divina, nadie sabe)
he podido concluir
que los mejores amantes
son los imaginarios
(ellos saben dónde, cómo y cuándo),
los amigos más sinceros los borrachos,
los poetas ven los colores más bellos e intensos
y también los más lúgubres y trágicos.
Que el único analgésico efectivo es el olvido
y que el amor verdadero existe
(aunque sólo en el imaginario colectivo),
que el perdón lo hace a uno ligero
y que en el camino de la vida,
aunque no se quiera ni soporte,
uno siempre está consigo mismo,
su pasado, sus temores, sus errores
y tal vez alguno que otro acierto.
(tal vez divina, nadie sabe)
he podido concluir
que los mejores amantes
son los imaginarios
(ellos saben dónde, cómo y cuándo),
los amigos más sinceros los borrachos,
los poetas ven los colores más bellos e intensos
y también los más lúgubres y trágicos.
Que el único analgésico efectivo es el olvido
y que el amor verdadero existe
(aunque sólo en el imaginario colectivo),
que el perdón lo hace a uno ligero
y que en el camino de la vida,
aunque no se quiera ni soporte,
uno siempre está consigo mismo,
su pasado, sus temores, sus errores
y tal vez alguno que otro acierto.