todo está bien
mientras una rubia de pocos gerundios y menos infinitivos
te sirva en sus labios dos dedos de alcohol postmoderno
bajo un cielo de luces inteligentes.
luego queda lidiar con la menstruación de las guitarras
remendar el paracaídas con los libros de siempre
no tomarse en serio los adioses que no cupieron en las fotos
ni los besos que se fueron posados en su nuca
ni la sangre compartida que se coagula en versos
… y muchísimo menos
las tangas que según ella
se dejo por accidente junto a las jaquecas de Nietzsche.
no hay problemas
mientras no se te haga hábito el pescar olvidos con la nariz
soñar que te acentúan la nada con una bala entre las cejas
escribir como si te reclamase la marea
y no te diera tiempo de nombrar
otro lunar en su espalda.
mientras una rubia de pocos gerundios y menos infinitivos
te sirva en sus labios dos dedos de alcohol postmoderno
bajo un cielo de luces inteligentes.
luego queda lidiar con la menstruación de las guitarras
remendar el paracaídas con los libros de siempre
no tomarse en serio los adioses que no cupieron en las fotos
ni los besos que se fueron posados en su nuca
ni la sangre compartida que se coagula en versos
… y muchísimo menos
las tangas que según ella
se dejo por accidente junto a las jaquecas de Nietzsche.
no hay problemas
mientras no se te haga hábito el pescar olvidos con la nariz
soñar que te acentúan la nada con una bala entre las cejas
escribir como si te reclamase la marea
y no te diera tiempo de nombrar
otro lunar en su espalda.
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