Mi corazón parte,
cabalga la lágrima
que pende de mi rostro.
Los recuerdos de ti
rebotan sin cesar en mi cerebro.
Tu olor se esfuma
se escapa por los poros de mi piel
y abandona la esencia que tanto anhelé.
Las imágenes de nosotros
convertidos en clavos ardientes
crucifican mi respiración.
El dolor y la añoranza,
dos caballos que tiran
en sentidos opuestos de mi ser,
deshilachan el yo que me compone.
Solo queda el polvo,
aquel que recubría la esperanza.
cabalga la lágrima
que pende de mi rostro.
Los recuerdos de ti
rebotan sin cesar en mi cerebro.
Tu olor se esfuma
se escapa por los poros de mi piel
y abandona la esencia que tanto anhelé.
Las imágenes de nosotros
convertidos en clavos ardientes
crucifican mi respiración.
El dolor y la añoranza,
dos caballos que tiran
en sentidos opuestos de mi ser,
deshilachan el yo que me compone.
Solo queda el polvo,
aquel que recubría la esperanza.