Jesus Arriaza
Poeta recién llegado
Pareciera que estoy condenado a ti,
al infinito de nuestra distancia,
a un suspiro de vagar en la nostalgia,
a despertarme cuando casi te encuentro,
al perfume de tu entero universo,
al marchito quejar de mis latidos.
Será que deje olvidados,
un par de besos a ojos cerrados,
una caricia que anestesiara mi alma,
un abrazo que fulminara las ansias,
un perdón que cubriera las penas,
un adiós que entre sus letras me matara.
Lo sé, podría olvidarte, aunque fuera mentira,
escondería de mi alma todos los momentos,
ocultaría tus pecas de entre las estrellas,
taparía mi sonrisa cada que piense en ti,
y caerías marchita con la lluvia del invierno.
Pero he decidido, pese a todo,
aguardar hasta el final mis días,
con la filosa ilusión de tu regreso,
con la esperanza encadenada a mis vertebras,
y tu huella en cada hebra de mi ser.
al infinito de nuestra distancia,
a un suspiro de vagar en la nostalgia,
a despertarme cuando casi te encuentro,
al perfume de tu entero universo,
al marchito quejar de mis latidos.
Será que deje olvidados,
un par de besos a ojos cerrados,
una caricia que anestesiara mi alma,
un abrazo que fulminara las ansias,
un perdón que cubriera las penas,
un adiós que entre sus letras me matara.
Lo sé, podría olvidarte, aunque fuera mentira,
escondería de mi alma todos los momentos,
ocultaría tus pecas de entre las estrellas,
taparía mi sonrisa cada que piense en ti,
y caerías marchita con la lluvia del invierno.
Pero he decidido, pese a todo,
aguardar hasta el final mis días,
con la filosa ilusión de tu regreso,
con la esperanza encadenada a mis vertebras,
y tu huella en cada hebra de mi ser.