Hector Alberto Villarruel
Poeta que considera el portal su segunda casa
CONDUCTA
Si en la lucha te ofenden, álzate enhiesto
con la fuerza que otorga la dignidad.
No hay valor más potente que el que se templa
en la fragua estupenda de la verdad.
Frente al burdo saetazo de los agravios
cuádrate en la postura del vencedor.
Algún día la historia, que es justiciera,
vengará la ignominia de tu ofensor.
No te importe la intriga de los sin gloria
ni te enfermes de angustia frente al sufrir;
la existencia es cadena de sinsabores
y la pena de impulsos para vivir.
Los que cargan la culpa de sus miopías
y no entienden el credo de la emoción,
son mendigos morales, no los maldigas,
que a la tierra vinieron sin corazón.
Hector Alberto Villarruel
Si en la lucha te ofenden, álzate enhiesto
con la fuerza que otorga la dignidad.
No hay valor más potente que el que se templa
en la fragua estupenda de la verdad.
Frente al burdo saetazo de los agravios
cuádrate en la postura del vencedor.
Algún día la historia, que es justiciera,
vengará la ignominia de tu ofensor.
No te importe la intriga de los sin gloria
ni te enfermes de angustia frente al sufrir;
la existencia es cadena de sinsabores
y la pena de impulsos para vivir.
Los que cargan la culpa de sus miopías
y no entienden el credo de la emoción,
son mendigos morales, no los maldigas,
que a la tierra vinieron sin corazón.
Hector Alberto Villarruel
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